Crítica de la película Insomnio.

El encargo perfecto

Quizá Memento no fuese un taquillazo como a los que nos tiene acostumbrados a día de hoy Christopher Nolan, pero sin duda dio pie a una magnífica carrera gracias a las puertas que abrió para el cineasta. La candidatura al Oscar a mejor guion original llamó la atención del público lo suficiente como para que los estudios también se fijasen en Nolan, lo que llevó a una situación de esas en las que un joven director tiene diversos proyectos para elegir y poner en marcha su carrera. Según comentaba el propio Nolan, había visto años atrás Insomnio (1997), película dirigida por Erik Skjoldbjærg y protagonizada por Stellan Skarsgård. El director recuerda comentar a Warner que le encantaría hacer un remake de la película y recibir el guion de la misma, de la que la distribuidora tenía los derechos. Un guion que sería el único en la carrera de Nolan que no figuraría como propio de una u otra forma (historia, guion final…) en su carrera, sino que en los créditos es atribuido a Hillary Seitz, autora también de La Conspiración del Pánico, aunque sí que se encargaría de reescribir el borrador final para adecuarlo a su estilo y cambiar algunos detalles de la historia. Nolan pasaba de un excelente reparto de nombres conocidos a un reparto de estrellas emergentes o consagradas ya, con tres ganadores del Oscar ni más ni menos. Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank encabezaban el reparto de una película que tenía nombres en el reparto tan interesantes como Martin Donovan, Jonathan Jackson, Maura Tierney o Katharine Isabelle, a la que todos recordamos por la saga Ginger Snaps, donde también descubrimos a Tatiana Maslany en su segunda entrega... Con esas piezas y confiando en algunos de sus colaboradores de trabajos previos como el director de fotografía Wally Pfister o la montadora Dody Dorn, Nolan se adelantaba unos años a la moda de rehacer películas y series nórdicas, sobre todo derivadas del llamado Nordic Noir, que llegó a raíz del éxito internacional de Millenium. Hizo bien, porque en este caso tenía mucho más que ofrecer al no quedar atrapado por tantos otros ejemplos del género. Supo controlar el material y darle un toque distinto, cambiando elementos claves del tono y la trama, pero manteniendo la mayoría de puntos de la historia. A fin de cuentas, serían películas completamente distintas. De hecho, por una vez el remake era superior a la original, aunque no sea ni de lejos una película perfecta.