Crítica de la película Inteligencia Artificial

IA, La película que Kubrick nunca llegó a rodar

Cuando Stanley Kubrick compró en los años 70 los derechos de la novela Los juguetes duran todo el verano de Brian Aldiss para adaptarla al cine, se dio cuenta de que la tecnología de la época no había avanzado lo suficiente para ser fiel a la novela por lo que decidió guardar este proyecto en un cajón hasta que mediados de los años 90 decidió quedarse como productor de la película y ceder la dirección a Steven Spielberg.

Con el fallecimiento de Kubrick en el año 1999, Spielberg decidió terminar esta película lo antes posible, estrenándose finalmente en el año 2001, casi 30 años después de Kubrick fijase los ojos en este proyecto.

Aunque la película funcionó bien en taquilla consiguiendo recaudar 235,9 millones de dólares de los 90 que costó su presupuesto, lo cierto es la crítica quedó dividida entre aquellos que veían la mano de Kubrick en gran parte del metraje elevando la categoría de la misma y los que, por otro lado, consideraban que Spielberg había profanado el que fuera uno de los últimos proyectos de Stanley Kubrick.

La película nos sitúa en un futuro en el que el efecto invernadero ha ocasionado el deshielo de los casquetes polares, provocando que el nivel del mar ascienda hasta sepultar ciudades como Amsterdam, Venecia o Nueva York. Aunque este cambio climático supuso la muerte de cientos de millones personas en los países más pobres, en otros países se vivía de manera próspera gracias a estrictas medidas creadas por los gobiernos que controlaban la natalidad para asegurar la sostenibilidad de los seres humanos con respecto a los recursos existentes.