Crítica de la película El día que vendrá 

Keira Knightley construye una memorable interpretación, en esta apasionada película sobre el sentimiento de pérdida.

El final de la Segunda Guerra Mundial trajo consigo la destrucción literal de un continente europeo asolado por las bombas, y plagado de escombros y cadáveres escondidos entre las grietas de la sinrazón propagada por las hordas del Tercer Reich. Semejante escenario de sombras y fantasmas es donde el novelista inglés Rhidian Brook ambientó su éxito literario, titulado The Aftermath (La secuela): texto cargado de sensualidad y amargura medioambiental, que el cineasta James Kent (Margaret) ha traducido al lenguaje de las imágenes en movimiento. Un ejercicio que ha propiciado la elaboración de un filme intenso y frío a la vez, el cual cuenta con las excelentes interpretaciones de un elenco capitaneado por la singular Keira Knightley (mucho más mimética y contenida, que en otros largometrajes).