Probablemente, a más de uno os sorprenderá saber que este enclave castellano-leonés (conocido sobre todo por sus iglesias románicas y por su modernismo acuciante) acogió en su seno el invento de los hermanos Lumière (es decir, el cinematógrafo) solamente dos años después de su presentación en sociedad en la cosmopolita París. Pues, sí. Tal hecho aconteció un 11 de septiembre de 1897, en el ilustre inmueble nominado El Teatro Principal: un dato que reproduce con todo lujo de detalles y contextualización el libro Un siglo de cine en Zamora (1897-2011). Sin censura previa, obra editada, elaborada y presentada en el circuito literario por el periodista y critico de cine José Arroyo Gago.