El Poder del Dinero ***

Febrero 26, 2014
Puro entretenimiento para el fin de semana. Una de esas películas que se ven y no ofenden a nadie, pero te hacen pasar un buen rato en una sala de cine, más que por la propia intriga o porque tenga grandes secuencias de acción (que no las tiene, la película apuesta por el suspense y la intriga, por la paranoia del título original), por un reparto en el que encontramos nombres con suficiente peso como para que nos interese la película, sobre todo por parte de los más veteranos, que son quien mejor exprimen a sus personajes. En definitiva una de esas películas que antes atraían a toda clase de público que pretendía desconectar el fin de semana y que han ido perdiendo público poco a poco. Desapareciendo casi en la taquilla. Una pena porque la película tiene un buen rato que ofrecer si sabemos a lo que vamos.

Una historia de poder entre dos compañías que desarrollan tecnología de comunicaciones, teléfonos móviles, y emplean a un joven desesperado y con mucha ambición como peón en un juego de espionaje y poder que no sale como estaba previsto. Robert Luketic se encarga de poner en imágenes la historia basada en una novela de Joseph Finder y quizá un director con más personalidad podría haber creado una película más potente, mejor. El Poder del Dinero pretende ser también una crítica a la sociedad donde las grandes corporaciones se convierten en devoradoras de todo, no sólo del comercio y la economía, sino de las personas. Una crítica al todo vale que no es lo suficientemente profunda pero que tampoco daña a la historia. Un pequeño plus para quien vaya a verla.

Lo que hace realmente entretenida la película no es, al final, ni su director ni esa crítica a las corporaciones, sino su reparto. Sí, Liam Hemsworth no es su hermano y carece de su carisma o presencia en pantalla, le queda mucho por aprender como actor. Pero Gary Oldman y Harrison Ford… son harina de otro costal. Se lo pasan pipa con sus conspiraciones, con sus personajes con mil caras en los que no se puede confiar. Es una delicia verles en su salsa, con un par de escenas compartidas que son lo mejor de la película sin duda. Y Amber Heard, ese animal de la pantalla que está a una superproducción de convertirse en la estrella que debería ser ya.

Si les sumamos nombres como Embeth Davidtz, Julian McMahon, Richard Dreyfuss o Josh Holloway, la película se convierte en algo más que interesante, aunque sólo fuese por ellos. Añadimos una intriga tipo tela de araña de la que es casi imposible escapar y un par de secuencias de intriga muy bien construidas, como la persecución a pie o las cámaras en el apartamento, y tenemos una película perfecta para pasar el rato, entretener y no darle más vueltas. No viene a revolucionar el mundo del cine, tiene defectos, y un final demasiado autocomplaciente, pero tiene suficientes cosas positivas como para que nos olvidemos un par de horas de los problemas que tenemos en casa.

Jesús Usero

©accioncine

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