Rey Gitano ***

Julio 11, 2015
Rey Gitano: artefacto cómico con espíritu de fanzine y arrebatos de provocación escatológica.

Juanma Bajo Ulloa regresa a la fórmula de Airbag (1997) y fabrica un experimento de cohabitación del humor gamberro de las historietas de El Víbora  llevando algunos chistes hasta el territorio más extremo del fanzine TMEO, al que se debe la eclosión en el panorama nacional de un insigne personaje del humor ibérico como es Herminio Bolaextra, el reportero de los tres huevos, desternillante creación de Mauro Entrialgo. Pero además los dos mejores elementos de todo el asunto, que son los muy improbables antihéroes de todo el invento, los investigadores Jose Mari, al que da vida el titánico Karra Elejalde, y su colega y a pesar de todos los pesares amigo, Primitivo, encarnado por otro titán de un tipo de humor extremo que debería protegerse como especie en extinción en la fauna ibérica de la gente que nos ayuda a recuperar la sonrisa por la vía de la mala leche y el sarcasmo intenso, Manuel Manquiña, me recuerdan inevitablemente una especie de versión oscura, incluso siniestra y sin duda extrema de lo que el maestro Ibáñez, nos propone con Mortadelo y Filemón. Que Karra Elejalde haya puesto la voz, y mucho, mucho más, a la última encarnación cinematográfica de Filemón, es casi premonitorio respecto a lo que le vemos hacer en esta película. De hecho los mejores momentos de la película, sabiamente aprovechados en el trailer, son los del tándem Elejalde-Manquiña, que a ratos me han recordado también a otros dos personajes del cómic ibérico particularmente incombustibles y salvajes, Ortega y Pacheco, creación de Pedro Vera para la revista El Jeuves.  El propio Pedro Vera definía a sus personajes de una manera que puede ser válida también para los de Elejalde y Manquiña en Rey Gitano: “ Son excusas animadas que ejecutan mis más oscuros anhelos de justicia social. Un par de garrulos aficionados a perturbar la mansa balsa de aceite podrido en la que actualmente todos flotamos un poco.

Valga todo lo anterior a modo de pistas de por dónde van los tiros que más me gustan de Rey Gitano.

La parte que menos me convence e incluso me agota de la película, como suele ocurrirme con algunos de esos personajes más extremos, es su tendencia a recrearse en algunos ramalazos de humor escatológico algo simplón y primario asociado además a una incorporación de momentos rijosos, término que puede servir tanto en su acepción como “inquieto y alborotado a la vista de la hembra”, en algunos fragmentos protagonizados por María León, como en su acepción de “Pronto, dispuesto para reñir o contender”. Bueno es, siempre, que el humor cumpla con la tarea de provocación de debates y reflexiones sobre las miserias políticas y sociales del momento,  algo que en la comedia clásica griega formaba parte del ADN básico del género, sin que existieran cortafuegos frente a personalidad, figura pública o tema alguno. Pero del mismo modo pienso que como nos enseñaran algunos maestros del asunto, como don Luis García Berlanga, el mejor aliado para estos menesteres es la cuidadosa dosificación (menos es más) y que cargar demasiado las tintas en algunos fragmentos o hacer algunos chistes demasiado obvios, puede llegar a ser perjudicial. Volviendo a Berlanga, el sutil chiste de la sotana del cura oscureciendo el ventanuco en la puerta de la celda del condenado a muerte en El verdugo, o la infalible invocación de lo rijoso elevado a la categoría de icono erótico en la colección del marqués de Leguineche en La escopeta nacional, respondiendo así a la tercera acepción de dicha palabra que contempla el Diccionario de la lengua española, esto es: “Lujurioso, sensual”, pueden ser buenos ejemplos que cómo manejar algunas propuestas que en el caso de las situaciones planteadas por Rey Gitano tiran por otros caminos de humor más adolescente más confuso y alborotado (los personajes de Charo López y Santiago Segura son los que má se acercan a ese territorio). Es precisamente ese alboroto y esa confusión la que va a darle una mayor oportunidad en la taquilla a la película por la vía del humor gamberro, y no tengo nada que objetar, siempre que se reconozca en esos momentos el ADN de lo rijoso que entronca directamente con el humor de las muy taquilleras películas de Esteso y Pajares, tan denostadas en su momento pero que tanto dinero dieron en la taquilla años ha. Curiosamente a su vez estas producciones no eran sino una derivada extrema y de destape más abundante de las comedias de suecas perseguidas por antihéroes hispanos como Alfredo Landa y José Sacristán, dicho sea simplemente para intentar establecer un ligero esbozo de árbol genealógico de los antecedentes de Rey Gitano que como las alusiones al ADN y la genética creo que proceden especialmente en relación al argumento y tema que plantea la película. Y para cerrar esta especie de estudio del árbol genealógico del asunto, no puedo sino compartir con los lectores de este texto mi sospecha de que el personaje de Rosa María Sardá es de algún modo un homenaje a otro grande de la comedia española, José Luis López Vázquez… pero ya digo que es una sospecha.

Miguel Juan Payán 

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