Crítica de la película Keepers: El Misterio del Faro  

Fascinante película que se apoya en sus protagonistas.

Normalmente estamos acostumbrados a ver a Gerard Butler en una serie de producciones de acción o aventuras no siempre de calidad, ya sea como dios egipcio o como capitán de submarino, al frente del servicio secreto del presidente, o intentando salvar al mundo de una Geotormenta, sea lo que sea lo que eso significa. Incluso cuando protagoniza una cinta de calidad dentro del género, como Juego de Ladrones, no destaca como lo hace en Keepers, una historia pequeña, de época, con aroma a thriller, pero enclavada en el drama también, donde tres personajes se enfrentan entre sí por un posible tesoro y por la libertad de sus almas, posiblemente. Una historia pequeña y fascinante, sin duda.

Keepers es una historia basada en hechos reales, o al menos inspirada por ellos, sobre la extraña desaparición de tres fareros en la isla de Flannan, sin dejar rastro alguno. La película intenta, dentro de la ficción, buscar sentido a esa historia, mostrando cómo los fareros descubren un cofre lleno de oro que llega con un extraño que parece muerto, y a partir de ahí… bueno, empiezan a suceder cosas, en torno a los tres personajes, a sus encuentros y desencuentros. A su forma de ser y de reaccionar, a sus pequeñas cuentas pendientes, que se engrandecen cuando uno se enfrenta a algo tan jugoso como la posibilidad, o no, de abandonar una vida nada agradecida. La película trata de encontrar explicación a la desaparición de los tres hombres, y lo hace mezclando ese drama, esos choques, con un aire a película de suspense que sienta de maravilla.