It ****

Septiembre 06, 2017
Excelente ejercicio de cine de terror de altos quilates. Probablemente la mejor película de terror en mucho tiempo y una de las películas más perturbadoras del año, y lo consigue con algo que parece sencillo pero es muy complicado de realizar. De hecho muy pocos son capaces de ponerse manos a la obra y aprovechar lo que realmente es terrorífico de una historia. Conseguir sustos baratos es muy sencillo., basta con subir la música de golpe, hacer aparecer algo de la nada y, bingo, el espectador saltará en su butaca. Pero los sustos pasan, la adrenalina abandona el torrente sanguíneo y no queda nada, simplemente la sensación de que quizá nos hayan tomado el pelo un poco. Hasta el siguiente susto. Así funciona el cine de terror en demasiadas ocasiones, hasta el punto de que los sustos son repetitivos y previsibles y acaban por no proporcionar ningún tipo de miedo. Pero el terror, el auténtico miedo, viene de la angustia y la anticipación. Viene de tomar una situación real y convertirla en perturbadora. En algo más. En esa sensación de escalofrío que recorre la espalda del espectador hasta la nuca dejándole expuesto, intentando anticiparse a un susto que, muchas veces, ni siquiera llega.

La virtud de la película reside justo en esa situación. Tomar lo cotidiano y pervertirlo. Por supuesto está la presencia de Pennywise, perturbadora en su esencia, pero que parte de la misma idea. Tomar algo cotidiano, alegre, simpático, que nos hace reír como es un payaso, y pervertirlo hasta convertirlo en una presencia maligna tan terrible que nos haga tener pesadillas. Andry Muschietti ya demostró que era capaz de hacer algo así con figuras cotidianas en Mamá, tanto en el cortometraje como en la versión cinematográfica, un buen ejercicio de terror en torno a la maternidad, aunque se desinflase en el tramo final. Aquí sigue el mismo proceso, con la figura del payaso brillantemente encarnado por Bill Skarsgård, y adaptando la primera parte de la novela de Stephen King, con este grupo de niños enfrentados a un ente sobrenatural (o no) que busca alimentarse de sus miedos. El poder de Pennywise reside entonces en lo que debilita a los protagonistas, y lo que nos debilita a todos nosotros, el miedo. Y los miedos son mucho más cercanos y reales que un payaso con poderes, creedme. Ahí es donde verdaderamente triunfa IT y se lleva todos los honores.