Laika se erige como uno de los estudios de animación más imaginativos de la actualidad, con esta película que combina elementos de la tradición oriental con las últimas técnicas en efectos visuales.

Desde el comienzo del filme, la sensación colectiva es la de visionar una producción propia del cine clásico oriental, el mismo que acumulaba horas de proyección en las salas de sesión continua hace unas cuantas décadas.

Travis Knight (quien participó en otro de los grandes títulos de Laika, como fue Los mundos de Coraline) cuida mucho de que cada fotograma del largo evoque la época legendaria de las artes marciales de antaño, y lo ilustra con un universo telúrico plagado de brujas, fantasmas, luchas con seres todopoderosos y demonios amenazantes.