Crítica de la película La (des) educación de Cameron Post

Chloë Grace Moretz encuentra un papel para lucirse respaldada por sus compañeros.

Los actores y el sentido del humor que permite equilibrar la parte más dura del argumento mediante la ironía son las mejores bazas con la que cuenta este largometraje a la hora de poner en pie un alegato contra las prácticas de “terapia” de “cura” de la homosexualidad que son el epicentro del argumento. Desde hace un tiempo, esta actriz tiene tendencia a perderse y quemarse en proyectos que están por debajo de su rendimiento e inevitablemente me recuerda la carrera que llevó hace años otra actriz de similares características, Kirsten Dunst. El talento de ambas ha estado por encima de algunas de la películas en las que han participado, lo cual que han sido frecuentemente desaprovechadas. En ese sentido pienso que al contrario de lo que ocurre con algunos de sus últimos trabajos -estoy pensando por ejemplo en La quinta ola, Malditos vecinos y La viuda-, La (Des)educación de Cameron Post le propone a su protagonista un guión más a la altura de su talento y le permite un juego más amplio de sus cualidades. Y eso en un tema que con gran facilidad, como muy recientemente ha mostrado El secreto de las abejas, puede trocarse en un campo de minas de clichés, ahogarse en los lugares comunes de la reivindicación más obvia y de poca profundidad.