Crítica de la película El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal

Gran final para la saga. Aventuras y acción con aire de otra época. Pero antes de que alguno se lance al cuello y sólo mire las estrellas, diremos lo que decimos siempre. Las estrellas son orientativas, son una forma de guía para que el espectador entienda a lo que se enfrenta, que depende de muchos factores y que seguramente no es justa, muchas veces es arbitraria. Por ejemplo no es lo mismo valorar una película como La Cura Mortal, que una de las nominadas a los Oscars, ni se las juzga siquiera por el mismo baremo. Tienen aspiraciones distintas, audiencias distintas, limitaciones distintas. Las cuatro estrellas son una orientación, no deberíamos tener que justificarlo cada vez, pero lo hago con gusto. Son custro estrellas para lo que ofrece un género, el de las adaptaciones de literatura para jóvenes adultos (Young Adults que lo llaman en USA, por ejemplo) que llevan un tiempo de capa caída, tras el cierre de la saga Los Juegos del Hambre y la caída en desgracia de la saga Divergente. Y con ellas y otras como ellas, es con las que hay que compararlas. El resultado es más que satisfactorio, la verdad.

La Cura Mortal supone el cierre de una saga que nunca gozó ni de los presupuestos ni de la atención mediática de las dos mencionadas anteriormente. Tampoco obtuvo los mismos resultados en taquilla, pero sí un sólido respaldo de la misma que propició la segunda y ahora la tercera y final entrega. Una película que ha tardado en llegar debido a los problemas de su protagonista, Dylan O'Brien, quien sufrió un gravísimo accidente al inicio del rodaje de esta película, que le tuvo hospitalizado bastante tiempo, lo que obligó a retrasar el estreno. Pero la película ha llegado finalmente para cerrar la trilogía, adaptando los libros de James Dashner. Adaptando sería una forma de explicarlo… Pero en realidad lo que hacen el director Wes Ball y el guionista T.S. Nowlin, es tomar las ideas centrales de la novela y contarlas de una forma completamente distinta. A algunos fans les molesta, a mí me gusta esa idea. Y mucho. Porque sirve para sorprenderme y no encontrarme exactamente con lo mismo que ya he leído. Es algo que ha ido creciendo en la segunda entrega y en la última película. Mantiene detalles clave, pero es capaz de crear algo nuevo y distinto. Se agradece.