La comedia más salvaje y gamberra del año. Posiblemente una de las burradas más increíbles que uno pueda ver en una sala de cines y que le lleva a preguntarse durante todo el metraje si podrán ir a más, tras la última salvajada, y lo consiguen todo el rato. El grupo de amigos y colaboradores de Seth Rogen, con Evan Goldberg a la cabeza, han puesto en marcha un película tan única como bizarra, tan peculiar como desternillante y tan adulta que convierte al resto de comedias adultas del año en películas Disney, casi. Quizá el mundo políticamente correcto en que nos movemos no permite que en imagen real se haga una barrabasada como ésta, y por eso la animación es el lugar perfecto donde enfrentarse a esta película.

Una historia donde los alimentos y objetos de consumo de un gran supermercado están deseando que los compradores se acerquen y les lleven a casa, al más allá, detrás de las puertas, donde el paraíso les aguarda y donde llegarán al cielo. A su particular cielo, dependiendo del tipo de comida que se sea, porque todos están separados en diferentes zonas (comida mexicana, alemana, china, italiana…) y cada uno de ellos ha creado su propia idea del cielo y de lo que es el más allá (¿les suena de algo?). En ese mundo tan peculiar una salchicha y el panecillo del que está enamorado emprenderán una aventura épica con singulares compañeros, donde descubrirán la verdad, la terrible verdad, mientras intentan liberar a los alimentos.