Sólido melodrama que no llega a explotar todas sus posibilidades. Sobre todo porque nos encontramos con una película con una considerable cantidad de talento a sus espaldas, con un reparto donde brillan Michael Fassbender, Alicia Vikander y Rachel Weisz, y un director y guionista como Derek Cianfrance, director de Cruce de Caminos o Blue Valentine, dos películas cuyo resultado era bastante más satisfactorio que en esta, donde al final el melodrama escapa al control del director para obligar al espectador a emocionarse, en lugar de ser capaz de emocionar por sí mismo. La música, los diálogos, la dirección… todo nos lleva a intentar sacar al espectador una lágrima fácil, no a provocarla por una emoción real. Folletín, en lugar de drama sólido por momentos.

Bellísimamente rodada, la película cuenta una historia tras la Primera Guerra Mundial, en una pequeña localidad costera, donde llega el nuevo farero, que vivirá aislado en el faro gran parte del año, debido a lo difícil que es acceder allí. Pero encontrará el amor en la pequeña comunidad y junto a él se irá a vivir su esposa. Aunque la feliz convivencia pronto se complicará. Cuando una barca llegue al faro con un hombre muerto y su bebé, deciden criar a la niña y no revelar su origen. Con los años, se encontrarán con la madre de la cría, destrozada por la tragedia. Una historia de época de esas que tan bien produce en televisión BBC, por ejemplo, contada aquí en el cine con su magnífico trío de protagonistas.