La gran apuesta ****

Enero 17, 2016
La gran apuesta, brillante intriga con pinceladas de sátira que explica la última crisis económica. Protagonismo coral, tono documental, hechos reales y disparatadas pinceladas satíricas para explicar las partes más complejas del enredo –por ejemplo Margot Robbie en una bañera-, son las herramientas que utiliza una de las mejores películas del año para explicarnos cómo y por qué se produce la crisis económica más reciente, y de paso aprovecha –ojo a esa frase final que cierra el relato, ya sin imagen-, para advertirnos de lo que puede venírsenos encima con la siguiente crisis, porque si algo sabemos hacer bien nosotros, los seres humanos, es tropezar dos veces o las que hagan falta en al misma piedra. Cuando los vaivenes de la bolsa china están adornando los titulares de economía de las últimas semanas con tintes de alarma y ya hay quien habla de que ya está en el horno una supercrisis que va a dejar la de 2008 en pañales, La gran apuesta se propone contarnos qué pasó, cómo paso, a quién le pasó, las consecuencias de la debacle, y resume todo ello en una sola palabra: codicia. En una intriga donde todos sabemos ya quién es el perpetrador del crimen, asombra que la manera de contarnos esta historia consiga mantenernos en vilo siguiendo los pasos de un puñado de personajes reales implicados de uno u otro modo con la cadena de despropósitos que condujo a la ruina y/o al paro a millones de personas en todo el mundo y todavía hoy se está cobrando víctimas y machacando vidas.

No es un tema fácil, ni por su complejidad económica ni por sus consecuencias reales y emocionales para millones de personas en todo el mundo, pero La gran apuesta consigue construir una trama que nos mantiene atentos a esa especie de lucha por ser escuchado de esa especie de profeta o Noé de la economía moderna que es el personaje interpretado por Christian Bale, empeñado en ese duelo con el tiempo y sometido a la tensión de estar entre los desconfiados y alarmados inversores de su fondo y su convicción de que la crisis va a producirse. El papel de Bale es otra oportunidad para que el actor pueda lucirse en un personaje muy propicio a lo extremo, como materialización mitológica del profeta que no es escuchado, pero en la presentación y construcción del mismo queda ya muy clara la estrategia de mezcla de reportaje, documental e intriga que va a utilizar la película para meternos de lleno en el epicentro de la gestación de esa crisis. El trabajo sobre el pasado de la biografía de ese personaje es una especie de obertura en los primeros compases de esta ópera bufa que a continuación va a ir acumulando nuevos compases brillantes y un ritmo frenético para dejarle claro al espectador quién es quién y qué ocurre en cada momento, hasta el punto de que casi sales del cine con ganas de empezar a seguir con mucha más atención las noticias de economía, porque la película consigue convertir el asunto en un tema apasionante, un argumento de intriga.

Basándose en guión y montaje bien respaldado por el trabajo de actores que facilitan con sus rostros familiares el seguimiento de la peripecia de sus personajes, La gran apuesta hace honor a su herencia, que pienso podemos remontar a Todos los hombres del presidente y el cine de los años setenta. En mi opinión es una de las mejores películas que se ha rodado sobre la crisis, y también la más clara. Posee la claridad y el ritmo trepidante de un buen capítulo de series como El ala oeste de la Casa Blanca o House of Cards.

Muy recomendable.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine