Crítica de la película La maldición (The Grudge)

Interesante apuesta de terror que intenta escapar del encorsetamiento del género.

Una película que quiere ser diferente dentro del género, pero que debe además complacer al espectador del cine de terror mainstream, el que llena salas comerciales. No se trata de un proyecto independiente y de nicho como Hereditary o La Bruja. Se trata de una cinta para llenar salas de cine, que forma parte del universo The Grudge, que con el nombre en español de El Grito, llenó los cines en 2004 y 2006, y luego pasó al mercado de video con una tercera entrega. Todo ello tomando de base las películas japonesas de Takashi Shimizu, quien también dirigió las dos primeras entregas americanas. Ahora el encargado de retomar la saga, que sigue estando producida por Robert Tapert y Sam Raimi, es Nicolas Pesce…

Pesce es un director y guionista no muy conocido, pero con The Eyes of my Mother y Piercing, sus dos anteriores películas, demostró que tenía mucho que ofrecer al cine de terror actual. Suya es la idea de no hacer un reboot, ni un remake, ni una secuela de El Grito, sino una película que sucede al mismo tiempo que las de 2004 y 2006, con hechos que tienen su eco en aquellas películas y viceversa. Pero en esta ocasión trasladando la historia a Norteamérica, dándole a la maldición de Kayako, la capacidad de viajar de un país a otro, de una casa a otra, aterrorizando personas en medio mundo.