El director John Carpenter ha confirmado que ha habido discusiones para realizar una secuela de La Niebla y de muchas otras películas suyas, aunque ninguna se ha concretado, pero está abierto a la idea.

       John Carpenter lleva muchos, muchos años sin dirigir una película. El cineasta norteamericano responsable de La Cosa o Halloween, declaró recientemente que no tenía muchas ganas de volver a dirigir y que prefería dedicarse a la música y a jugar a videojuegos. Pese a ello Carpenter sigue ligado a las nuevas entregas de La Noche de Halloween, cuya primera entrega, secuela directa de la película original,  tuvo un éxito arrollador con él como productor y músico de la película. Aunque muchos se preguntan si es posible que haya más secuelas del cine del autor, ahora que vuelve a estar de moda y que Halloween Kills, la siguiente entrega de Halloween, es esperada por la audiencia. Pero, ¿qué sucede con La Niebla por ejemplo?

La niebla ★★★

Febrero 15, 2019

Crítica de la película La niebla (2007 )

Rebelión en el super

En 2007 se estrenó La Niebla convirtiéndose en la cuarta película dirigida por Frank Darabont, quien volvía a adaptar por tercera vez una novela del rey del terror y del misterio, Stephen King, como ya hizo anteriormente con Cadena Perpetua y La Milla Verde.

Tras una terrible tormenta en un pequeño pueblo de Maine, aparece una extraña niebla que lo va ocupando absolutamente todo. A gran parte de ese pueblo les coge estando en el supermercado cuando, de repente, uno de sus vecinos, Dan Miller (Jeffrey DeMunn) llega corriendo con la cara ensangrentada avisando de que hay algo en la niebla, la cual lo viene persiguiendo.

Nuestro protagonista, David Drayton (Thomas Jane), había acudido al supermercado con su hijo Billy (Nathan Gamble) y su vecino Brent (Andre Braugher) cuando esta misteriosa niebla cubre la tienda, en la cual se encuentra representada gran parte de la sociedad con cada uno de esos vecinos quienes poco a poco empezarán a mostrar su auténtica cara cuando descubren que la niebla mata a todo aquel que se atreva a adentrarse en ella.

En esta ocasión, Darabont pone al espectador contra las cuerdas para mostrarle cómo nos comportamos ante situaciones que escapan de nuestro control, siendo víctimas de la presión y dejando que nuestros miedos se apoderen de nosotros.