La piel fría ****

Octubre 20, 2017
Buena mezcla de intriga y aventuras con claves interesantes. Lo que nos propone La piel fría es un tipo de cine que ya casi no se hace. Un cine que mezcla el entretenimiento de género, propio de las historias heredadas de la literatura, clave Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft, con pinceladas de terror gótico mezcladas con la mirada al abismo de lo primitivo, en una época en la que la Tierra todavía tiene suficiente espacio sin explorar para que siga constituyendo una aventura alejarse de los focos de civilización. La piel fría se mueve en ese territorio de fisura entre los géneros clásicos en los que puede habitar el fantástico imprevisible. Basada en la novela de Albert Sánchez Piñol, la película explora ecos de situaciones y personajes clásicos. Podría parecer inicialmente que es la típica historia del asedio de lo primitivo contra lo supuestamente civilizado, pero a medida que avanza la trama va desvelándose como una fábula sobre el envenenamiento de la inocencia por los complejos, los miedos y las frustraciones que engendra la civilización. En medio de todo ese entramado hay sitio también en el argumento para introducir claves que a través del personaje interpretado por Ray Stevenson, Gruner, el verdadero enigma de la historia al que nos conduce el enigma de las criaturas, nos encontramos con las mismas metáforas que sirviera el personaje del capitán Ahab de Moby Dick o el de Kurtz de El corazón de las tinieblas.