Gavin O’Connor ralentiza en exceso la acción de este western desértico, en el que Natalie Portman elabora una esforzada interpretación, dentro de las costuras de un papel poco dado a los méritos artísticos.

Después de numerosos problemas durante la gestación del proyecto, el responsable de Cuestión de honor ha podido finalizar su extraña aventura profesional en el Far West, ambientada en una zona de Nuevo México donde cualquier elemento de diversión queda aplastado por el implacable sol. Allí es donde O’Connor sitúa el argumento de esta cinta de venganzas violentas y duelos cargados de reivindicaciones, enfatizadas por diálogos cortantes y miradas de acero. Desnudo y carente de profundidades tangenciales, el guion de La venganza de Jane sigue con solidez y sobriedad la difícil existencia de Jane Hammond: una madre soltera que tiene que contraer matrimonio con un pistolero, para escapar de las garras de un maquiavélico fuera de la ley, llamado John Bishop. A modo de flashback sobre la situación descrita, el filme comienza en el momento en que el marido de Jane aparece lleno de plomo, mientras anuncia a su pareja la inminente llegada de Bishop y de sus hombres, dispuestos a echarles de sus propiedades.