Crítica de la película Los Hermanos Willoughby

Interesante película de animación familiar de la mano de Netflix.

     Una Netflix que ya nos proporcionó el pasado año la nominada al Oscar Klaus, del estudio español SPA, y que ahora nos presenta de la mano de BRON esta mezcla de stop motion y animación digital, una mezcla similar a la que vimos en películas como La LEGO Película, que hace que la animación digital parezca por momentos stop motion, con un estilo muy marcado y particular. Y además con un humor irreverente y único que puede recordar a otro proyecto de la productora, La Familia Addams, con la que comparte tono y mensaje sobre la familia disfuncional, distinta, especial… No todas las familias son iguales, ninguna es perfecta y, a veces, tenemos que crear nuestra propia familia. O algo por el estilo.

     Los hermanos Willoughby nos presenta una familia con tintes dickensianos, casi cercana a Oliver Twist o similares. Unos padres negligentes, ensimismados el uno en el otro, sólo pendientes de ellos, que son capaces de no dar de comer a sus hijos más que sobras, de castigarlos durante días en la carbonera o de echar a la calle a sus vástagos si los problemas que les generan son excesivos. Una pareja despreciable que tiene cuatro hijos, Tim, que sueña con la gloria pasada de su familia, Jane, inteligente y sensible, y los gemelos Barnaby… Sí, no tienen nombres individuales y parecen sacados de El Resplandor. Con esos padres parece lógico que, tras encontrar a una huérfana en la calle, los Willoughbys deseen encontrar su propia familia y deshacerse de sus padres.