Curioso ejercicio de cine histórico que esquiva la épica fácil en beneficio de la sobriedad.

Matthew McConaughey se echa sobre las espaldas una película difícil de vender a primera vista al público actual, si bien contiene elementos sobrados para posicionarse como una de las propuestas más interesantes que han llegado a la cartelera en los últimos meses.

El caso es que podría haber sido una película de acción al uso, pero desde sus primeros compases en la Guerra Civil se empeña en dejar claro que su registro es otro. La elección del director a la hora de abordar el argumento, basado en hechos reales poco conocidos fuera de Estados Unidos, pero no por ello localistas, ni en lo geográfico ni en lo cronológico, es apostar más por los personajes que por los acontecimientos propiamente dichos. Significa esto que en esencia estamos ante una película defendida más por sus actores que por la pirotecnia trepidante de los enfrentamientos armados que se suceden en el relato pero permanecen siempre en segundo plano.