Poético retrato de un triángulo amoroso a lo largo de veintiséis años de existencia. Un lapso temporal que le sirve al director Jia Zhang-Ke para reflejar las contradicciones sociales y humanas de la China actual y futura.

Mucho más preocupada por mostrar los entresijos emocionales de los personajes protagonistas que en profundizar a través de una trama esquematizada a base de estereotipos melodramáticos, Más allá de las montañas es una bella obra de sobresaliente factura artística, en la que los tiempos contemplativos y dados a la reflexión conforman lo mejor de su propuesta.

A modo de folletín clásico, la historia sitúa al espectador en la deprimida ciudad minera de Fenyang, un enclave a medias entre el cosmopolitismo de Hong Kong y las tradiciones olvidadas del gigante rojo. Allí es donde conviven la joven Tao (Zhao Tao) y sus dos pretendientes: Zhang Jinsheng (Zhang Yi) y Liangzi (Liang Jindong). El primero de ellos es un muchacho dado a los grandes negocios y a los chanchullos de escasa ética profesional, mientras que el segundo es un tipo tímido y taciturno que trabaja en el almacén de una mina de carbón. Ambos se sienten atraídos por la simpática y optimista Tao, aunque la realidad hará que las cosas no salgan como los tres tenían pensado en un principio.