Crítica de la película María Reina de Escocia

El descomunal talento de Saoirse Ronan y Margot Robbie y los destellos de afilada escritura de Willimon rescatan de la mediocridad a la propuesta de Josie Rourke.

Proveniente del teatro con representaciones tan aclamadas como Coriolanus o el drama de época Les Liaisons Dangereuses, había cierta expectación por ver el debut en el largometraje de Josie Rourke con María, reina de Escocia. Apoyada en un libreto de Beau Willimon, showrunner de las cuatro primeras temporadas del remake americano de House of Cards, centra la historia en la figura de María Estuardo (Saoirse Ronan), conocida como María I de Escocia, que regresa de Francia en 1561 tras la muerte de Francisco II con el objetivo de ejercer su reinado en un país que estaba siendo gobernado por regentes. Ante su regreso, Isabel I de Inglaterra (Margot Robbie) se encuentra con la oposición de los católicos, que consideran que la legítima heredera de la corona inglesa es su católica prima.