Matar a Dios ★★★

Septiembre 17, 2018

Crítica de la película Matar a Dios

Imaginativa comedia en clave de terror sobrenatural, con la que Caye Casas y Albert Pintó debutan en la dirección de largometrajes. Las interpretaciones del elenco actoral resultan particularmente inspiradas.

La Nochevieja es una fiesta en la que suele aflorar lo bueno y lo malo de cada uno de los seres humanos. El turrón, el mazapán, el champán y el asado de carne o pescado (sin olvidar los canapés y los mariscos a granel) son componentes esenciales para anteceder a las uvas de la suerte, que se ingieren con apremio al son de las campanadas del reloj escogido. Ese paso de año en año ha inspirado a Caye Casas y a Albert Pintó para imaginar un apocalipsis en toda regla, presidido por un mendigo con malas pulgas, que asegura ser Dios.

A medias entre una comedia negrísima y el terror de reflexión existencial, la pareja de creadores monta un figurado teatro de guiñol; en el que las marionetas de turno conjuntan un clan bastante desastrado, y con muchos puntos oscuros que echarse en cara.