La estatua de Mazinger Z se encuentra más concretamente en la urbanización Mas del Plata en Cabra del Camp (Tarragona) 

Estos días estoy melancólica. Si bien es ley de vida que llegados a una edad todos dejemos este mundo, últimamente hay actores de series que me marcaron como puede ser Sensación de vivir, que nos dejan a edades muy muy tempranas como Luke Perry con 52 años y sientes que un pedacito de nuestro corazoncito y de nuestra juventud se nos va de las manos.

Pero como siempre hay que ser positiva, quiero compartir con vosotros lo que me pasó un verano de hace 3 años a propósito de una serie de mi niñez.

Pasé los sábados de mi preadolescencia, peleándome con mis hermanos para lograr un sitio privilegiado delante del televisor y ver esa serie de animación japonesa, donde surgía un robot que llenaba la pantalla con su planeador en la cabeza comandado por un valeroso Koji Kabuto.  Ante frases como Puños fuera o planeador abajo  todos nos quedábamos boquiabiertos y las peleas entre semejantes robots comenzaban. Es curiosos como, sin miedo a equivocarme,  toda mi generación cuando jugábamos emulando a Afrodita en la calle gritábamos “Pechos fuera” y parece ser que esa frase nunca salió de la boca de Afrodita….. En fin ¡!! Cosas de la vida….

Entretenido trabajo de reactivación de la serie original de televisión.

Me ha gustado más que la película de Caballeros del Zodíaco, entre otras cosas porque mide mejor su ritmo, es más corta, no prolonga innecesariamente la acción, como suele ocurrir habitualmente con el abuso de algunas series y largometrajes de anime, y además consigue hacer un buen homenaje a las características esenciales de la serie de la que parte, lo que sin duda despertará el aprecio de los seguidores de la misma, por la vía de la nostalgia.

Así pues me convence el regreso de Koji Kabuto y su Mazinger Z original, ya que, con todos mis respetos para los seguidores de las continuaciones y sobrexplotación a que ha sido sometido ese personaje con variantes, así como sus múltiples intentos de emulación en otros países, incluido Corea, sólo puede inspirarme el lema: “rechace imitaciones”. Afortunadamente es evidente que en este largometraje los propios gestores del mismo tenían claro que la clave de todo debía ser el retorno de personajes y características definitorias de la serie original, lo cual aplaudo. Pienso que la película sirve bien como homenaje y reactivación de las fábulas de robots gigantes del maestro Go Nagai.