Olivier Megaton (Venganza: Conexión Estambul, Colombiana), Louis Leterrier (Transporter), Pierre Morel (Desde París con amor), Camille Delamarre (Brick Mansions)… La lista de los directores damnificados con el poder autoral y productor de Luc Besson empieza a ser tan extensa como la guía de teléfonos. Una escuela de tipos con cámara al hombro, en la que lo único que se exige para entrar es poseer un olfato especial, con el que rodar las escenas más arriesgadas y espectaculares (siempre pensando en su posterior enganche taquillero).

Dentro de ese grupo de pupilos becados por el parisino, el estadounidense Joseph McGinty Nichol (más conocido como McG) ha sido el último en ser fichado: un filmmaker del que el responsable de El quinto elemento ha podido degustar (entre otras gestas) la revisión de Nikita que ha elaborado el norteamericano (tributo de uno de los largos más exitosos firmados por el realizador francés de Juana de Arco, que el de Michigan ha convertido en una de las series televisivas de la actual temporada).

Adrenalina y estrellas internacionales

Three Days To Kill (Tres días para matar) es el sugerente título de la aventura europea del creador de Terminator Salvation, en la que el también dire de Los ángeles de Charlie echa el resto, asentado en escenarios tan atractivos como el de la Ciudad de la Luz.

El argumento de la movie (que llegará a las salas el próximo mes de febrero de 2014) sigue la gesta de un agente del servicio secreto, sentenciado a una muerte segura. Sin embargo, el esforzado espía deberá hacer frente a una misión de finiquito; trabajo donde se juega la vida a su hija. Y, entre medias, el arco escénico se completa con un número sustancioso de secuencias de acción, bien ensambladas por Besson y su colega Adi Hasak (con quien ya colaboró en Desde París con amor).

No obstante, uno de los aspectos más llamativos de este thriller se encuentra en su nutrido reparto, que encabeza el felizmente recuperado Kevin Costner. El que fuera uno de los mayores sex symbols de los ochenta y parte de los noventa demuestra que aún retiene la esencia rompedora con la que reinó hace unas décadas. Apego al feeling de los espectadores que, en esta ocasión, va por la senda de duro a lo Liam Neeson, más que por el terreno romántico de El guardaespaldas. Una caracterización aparentemente deudora de Clint “Harry el Sucio” Eastwood, para la que el otrora ligón de pantalla goza de la compañía de la bella Amber Heard (Furia ciega), la esbelta Connie Nielsen (Gladiator) y la joven Hailee Steinfeld (Romeo y Julieta).

Tal vez, a alguno le llamará la atención que un defensor tan visceral de la Marca Francia, como se declara Besson, se haya decantado por McG para esta empresa audiovisual ambientada en el Viejo Continente. Sin embargo, el cerebro de El gran azul no es tan chauvinista como pudiera parecer a simple vista. No en vano, la película más reciente de LB (Malavita) cuenta con iconos made in USA al cien por cien: estrellas que responden a los nombres de Robert de Niro y Michelle Pfeiffer.

Jesús Martín

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