Como cada año los premios Razzie fueron entregados antes que los Oscars para anunciar lo peor del año, y aunque muchas veces parecen más vendettas personales que una lista de las peores películas del año propiamente dichas, suelen atraer bastante atención, aunque no tanta como los Oscars. Este año uno de los peor parados ha sido Will Smith, ganador del premio al peor actor secundario, su hijo Jayden, ganador al peor actor, y juntos ganadores del Razzie a la peor pareja de cine. Tampoco salió muy bien parada la comedia Movie 43, ganadora de los premios a la peor película, los peores directores y el peor guión. Peor actriz se lo llevó Tyler Perry por su papel de Madea, y a secundaria Kim Kardashian por su papel en la película de Perry, mientras que el remake, secuela o similar fue para El Llanero Solitario.

No está mal reírse de uno mismo y de Hollywood por supuesto que también. Pero desde que se crearon los Golden Raspberrie awards en 1980, parece que la cosa se ha ido un poco de las manos, tendiendo a la mofa, el ataque desmedido y, en algunas ocasiones, lo que parece ya una serie de venganzas contra gente que cae mal a los responsables de los premios, como suele pasar con la casi siempre nominada Lindsey Lohan, con Sylvester Stallone, con Aston Kutcher y similares. Porque nominar este año a Kutcher por Jobs parece más mala uva sin motivo que realidad. O a Lohan por The Canyons. Si los premios no suelen ser justos, los premios a los peores mucho menos. Sobre todo si empiezan a considerarse demasiado importantes, por encima del bien y del mal y subidos a un púlpito para imponer su sabiduría mundial. Ni After Earth, ni Movie 43, ni siquiera Niños Grandes 2 son lo peor del año. Pero hacen ruido, que es lo que a los Razzies interesa.

Jesús Usero

©accioncine

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