La productora Disney, ha confirmado que Bambi, uno de los proyectos más personales del propio creador de los estudios (Walt Disney), tendrá su propia película en versión live action.

Parece ser que la productora le ha cogido el gusto a esto de llevar a sus personajes de dibujos animados clásicos a la vida real, según hemos podido saber, la productora del ratón ha pensado en Bambi, ese cervatillo que nos robó el corazón a varias generaciones. Tras éxitos como El Rey León, la cual batió todos los records y abrió la puerta a la moda de los live actions. La bella y la bestia, o Aladdin, con una gran recaudación, y la no tan aclamada Dumbo, ha querido dar vida a este personaje.

Una película llena de humor negro e irreverente. Una coctelera de referencias, guiños y mala uva condensada en 90 minutos que consigue que el espectador se ría con la suficiente frecuencia como para que merezca la pena pagar la entrada. Sin complejos y con un gran reparto, el acierto de la película de Santi Amodeo reside en utilizar con desparpajo un guión cuyos personajes bien podrían haber creado Azcona o Berlanga, pasarlo por la batidora de lo más gamberro de la comedia americana actual, y añadirle unas gotas de costumbrismo de barrio a lo David Serrano. Una buena mezcla que mantiene el tipo y el interés del espectador porque, sus personajes son tan patéticos, bobos y perdedores natos, que cualquiera puede sentirse identificado con ellos.

Al tratarse de una comedia claramente coral, no hay una historia en sí misma, sino varias que van convergiendo y cruzándose entre sí a lo largo de un día y una noche, y que implican a un enfermo que nadie sabe muy bien qué hacer con él, un secuestro casi perfecto, una fiesta de cumpleaños de alta sociedad y un vecino con una cacatúa (que no es una cacatúa). Sólo por poner un par de ejemplos, que la película tiene mucho más. Siempre están pasando cosas, siempre están ocurriendo situaciones, cada una más rocambolesca y surrealista que la anterior, pero dentro del universo que han creado los responsables de la película, todo tiene su lógica. Todo encaja y cuadra. En la vida real nos espantaríamos. Pero aquí es de lo más natural que ocurra lo que ocurre.

Cuatro nombres son los líderes del reparto, Quim Gutiérrez, Julián Villagrán, Ernesto Alterio y Enrico Vecchi, dos parejas de amigos y compañeros… peculiares como poco. Pero no está nada mal que Ursula Corberó, Clara Lago, Carmina Barrios, José Ángel Egido o Joaquín Nuñez sean parte del reparto. Aunque sí podemos achacar a la película que no aprovecha como debe a Corberó y a Lago, con unos personajes que tenían bastante más miga. O no pueden o no quieren jugar con ellos y se centran en la gran estupidez del resto de los mismos. Y sí, consigue que te rías, a carcajadas, durante gran parte del reparto. Desde el taxista bizco (insuperable) a Andrés Iniesta y un estadio, pasando por Carmina Barrios de chacha, los “elefantes”, las amenazas del secuestro o las repercusiones del mismo.

Aquí todo vale para hacer reír al espectador, pero con mucho cariño por este grupo de perdedores que demuestran que, en el fondo, quien más y quien menos, es un poquito memo. O bastante. Sea rico, pobre o clase media. Aquí no se escapa nadie y lo que sorprende, la verdad, es que hayan llegado vivos hasta donde llegan. Y ¿Quién Mató a Bambi? Nos ayuda a conocerles, comprenderles y apreciarles por lo que son, gente como nosotros, con mucha mala suerte y mucha mala sombra. Aunque a veces pierda el norte, aunque el ritmo se resienta a mitad de película, si quieren pasar un buen rato, cine español del bueno y con mucha sorna. Algo así como mezclar El Verdugo con Días de Fútbol y añadirle unas gotas de El Guateque (hay varias señas de identidad de la peli) y Resacón en las Vegas. Para divertirse sin complejos.

Jesús Usero

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