Bunraku **

Enero 18, 2012

Bunraku es un extraño tebeo cinematográfico, entretenido a ratos, que desperdicia una buena idea de partida.
Confieso que le he cobrado cierto afecto a esta extraña producción que me resultó moderadamente distraída y a ratos curiosa, pero en otros momentos me hizo sentir un pelín estafado. Me explico: la idea de partida era interesante, y parecía ir a desarrollarse por un camino de despliegue estético con posibilidades, pero luego cae en el tópico con tanta frecuencia, y es tan francamente inverosímil en la contribución de algunas de sus estrellas. Me refiero sobre todo al personaje de Demi Moore, especialmente cuando interactúa con Ron Perlman, donde nos transmiten la impresión de que ninguno de los dos se cree nada de lo que allí está ocurriendo y lanzan sus diálogos como quejas contra la poca originalidad de los diálogos que les ha tocado soltar.
Junto a la colección de topicazos que reúne la película encontramos una serie de intentos fallidos de imitación de productos precedentes. Para entendernos, esta película navega entre un sueño raro de Quentin Tarantino, tipo reflejo deformado de Kill Bill,  y un sueño con colorines de Robert Rodriguez mientras piensa en la secuela de Sin City. Pero en ningún caso consigue emular los logros de las dos películas citadas. Lo cierto es que el objetivo del director debería haber sido conseguir algo parecido a lo que en su día propuso Walter Hill en Calles de fuego, una película bastante artificial y artificiosa en sus decorados (de la que dicho sea de paso se ha rodado una espantosa secuela que es aún  menos satisfactoria que el título que nos ocupa), pero que funcionaba a la perfección incorporando claves del género western y el musical. Como alternativa, más aún tratándose de una producción que por su título se pretende homenaje a un género de teatro japonés de marionetas, Bunraku podría haberse desarrollado en una clave que se aproximara a uno de los títulos más significativos e inclasificables del cine de yakuzas, la mafia nipona, El baile de los sicarios, dirigida por uno de los más creativos e imprevisibles talentos del asunto, Seijun Suzuki… Pero la cosa tampoco tira por ahí. Tiene momentos que recuerdan el planteamiento de ésta última y otros que recuerdan claves de la primera, pero lo cierto es que todo eso naufraga en una colección de tonos pastel que me hacen pensar en un niño manejando su primera colección de ceras de colores en la escuela.
Tópica e ingenua, Bunraku tiene además la osadía, pues no se puede llamar de otra forma, de tomarse demasiado en serio, cuando todo apuntaba que podría haber sido una gamberrada locuaz, estilo Kung Fusion. Algunas de sus escenas de acción consiguen atraernos, así que no podemos decir que sea aburrida, pero la falta de un  desarrollo más interesante de personajes y situaciones se convierte en un lastre demasiado pesado que ni siquiera la espectacularidad o exotismo visual de sus secuencias de acción puede superar. Es de ese modo como empezamos a percatarnos de su artificiosidad innecesaria, y de que nos están dando gato por liebre.
Miguel Juan Payán

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Comienzo este blog con una entrevista a Larnell Stovall, coreógrafo, especialista y actor de artes marciales que dará mucho de qué hablar durante el próximo 2012. La entrevista fue realizada antes de dar la noticia de la nueva película de "Mortal Kombat" gracias al éxito de la webserie "Mortal Kombat: Legacy", donde se ha encargado de las coreografías y ha sido co-productor. Novedades interesantes para el cine de acción del próximo año, sobre todo por su trabajo con Jean Claude Van Damme, Scott Adkins y Michael Jai-White.