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Denis Villeneuve tiene nuevo proyecto de ciencia ficción.

El cineasta llevará a la gran pantalla el libro de Arthur C. Clarke Cita con Rama, en la que sería su siguiente película de ciencia ficción una vez concluya la secuela de Dune en 2022.

      Parece ser que Denis Villeneuve sigue ligado al género de ciencia ficción. Tras Blade Runner 2049, La Llegada y las dos entregas de Dune, el cineasta canadiense tiene nuevo proyecto entre manos y se trata de nuevo de un proyecto de ciencia ficción, aunque será un proyecto que tendrá que esperar a 2023 al menos, porque VIlleneuve de momento está más que ocupado con la secuela de Dune, a la que Legendary y Warner Bros. dieron luz verde hace no muchos meses, y que se pondrá en marcha en algún momento de 2022, lo que tendrá ocupado un tiempo al director. Por ahora sólo tenemos conocimiento de esta nueva aventura y de su punto de partida, pero no se sabe mucho más.

Este fin de semana da comienzo la Semana Europea de la Robótica 2020, ERW2020, y desde la plataforma tecnologica española de la robótica HispaRob nos han solicitado nuestro punto de vista en relación con el cine y las series.

      Aunque posiblemente mi primera relación con la ciencia ficción viniese de alguna serie de dibujos animados de mi infancia, con una apuesta segura por Mazinger Z o Comando G, sin duda la imagen más imborrable que tengo de mi primer contacto con  la ciencia ficción y, especialmente, con los robots, es de Star Wars, de una tarde en la que al llegar a casa, en la televisión aparecían un dos robots, uno androide, caminando por un pasillo helado que, con los años, sabría que pertenecía al mundo helado de Hoth. Era El Imperio Contraataca y aquellos dos pequeños robots pasarían a ser no sólo parte de mi infancia, sino los más conocidos de la historia del cine, sin duda. Aunque no fue hasta años después cuando descubrí Blade Runner cuando ciertas preguntas comenzaron a resonar en mí, que tenían que ver con aquellos replicantes, aquellos androides con apariencia humana, indistinguibles de nosotros, pero que no eran humanos. Eran una imitación a la vida. Entonces, si no eran más que copias mecánicas… ¿por qué sus emociones eran similares a las nuestras? Es más, ¿por qué en ese futuro tan siniestro de Blade Runner y de la novela de Philip K. Dick eran más humanas esas máquinas que los propios humanos?

La película, convertida en un fenómeno recientemente, ha cambiado su categoría en imdb, la base de datos más importante del mundo del cine, y deja de ser película de ciencia ficción.

Desde que la pandemia del coronavirus se extendió por el mundo obligando a gran parte d ela población mundial a permanecer confinada, muchos han señalado que Contagio, la película de Steven Soderbergh con un reparto enorme que narraba la vida de muchas personas durante una pandemia mundial, se ha convertido en un fenómeno. La película tuvo cierto éxito en su estreno, pero tras la situación actual, Warner Bros. ha indicado que ha pasado en su catálogo de películas del puesto 270 de las más solicitadas y compradas, al segundo lugar, sólo por detrás de la saga Harry Potter.  Y además ya no es cine de ciencia ficción.

Los Lectores de Acción eligen sus 100 películas favoritas de ciencia ficción

A través de una serie de encuestas los lectores de la revista y miembros del canal de la misma en Telegram, han elegido 100 películas de ciencia ficción y las han ordenado por antigüedad.

Lista elaborada en Grupo de amigos de AccionCine de Telegram por Rafa

 100 títulos imprescindibles para el género de ciencia ficción a lo largo de la historia del cine. Eso es lo que han elegido entre nuestros lectores a través de nuestro canal de Telegram, al que estáis todos invitados, y que se ha distribuido por décadas y épocas para hacer una selección de 100 películas que os mostramos aquí y que están ordenadas por el mismo sistema, temporal, para que cualquier lector pueda comenzar a seguir la historia del género desde sus orígenes hasta nuestros días. Un repaso concienzudo por todos los tiempos que además de recordarnos cuáles son las películas más importantes del género, seguro nos recuerda alguna que podría haber sido olvidada, o que podemos pasar por alto.

Terminator (1984)

Noviembre 07, 2018

Crítica de la película Terminator.

Director: James Cameron; Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Lance Henriksen, Michael Biehn, Paul Winfield, Bill Paxton; Año de producción: 1984; Nacionalidad: EE UU; Guión: James Cameron, Gale Anne Hurd, Harlan Ellison, William Wisher; Director de fotografía: Adam Greenberg; Director de efectos especiales: Stan Winston; Banda sonora: Brad Fiedel; Color; Duración: 108 minutos.

Nos encontramos ante una película de la que nadie imaginaría, y mucho menos su creador James Cameron, que venía de hacer, una poco menos que desastrosa, Piraña 2 (1981), que acabaría con los años convirtiéndose en toda una franquicia, y que el chicle se estiraría inconmensurablemente hasta los cinco filmes que ya llevamos hasta la fecha, perdiendo color, sabor y sobretodo, esencia. Cada película ha sido contada, a excepción de las dos primeras, por directores diferentes, dando cada cual su particular visión de la misma alejándonos cada vez más de la historia original, y sobretodo de la idea visionaria que tuvo el genio de Cameron y que supo plasmar con absoluta maestría en la que se convertiría en una de las películas más populares de los años ochenta. Por eso quiero hablar de ésta, y rendir mi particular homenaje a una historia en la que a los jóvenes de mi época nos marcó un antes y un después en el género de la ciencia ficción.

Venom ★★★

Octubre 03, 2018

Crítica de la película Venom 

No es lo que esperaba, para bien y para mal. Llevamos días recibiendo informaciones distintas de lo que nos íbamos a encontrar en Venom, la película protagonizada por Tom Hardy y dirigida por Ruben Fleischer. Algunos decían que sería la peor película del año. No es la peor película del año, tampoco la mejor. Es una mezcla de ideas brillantes y otras mediocres, de genialidad y amor por el cómic, con necesidades de blockbuster para todos los públicos. Porque la película no tiene categoría R, por lo que la audiencia a la que llega será mayor, pero también veremos menos sangre en la pantalla. Y el personaje de Venom necesitaba de esa sangre para hacer la película que los fans llevan años exigiendo.

Venom ★★

Octubre 03, 2018

Crítica de la película Venom 

Irregular adaptación del personaje con muchos altibajos y a trompicones.

Dejando de lado todos los comentarios que han circulado sobre ella previos a su estreno, la película de Veneno es floja. No es, como algunos han comentado, del nivel de aquella de Catwoman con Halle Berry o del nivel de las dos primeras de Los Cuatro fantásticos. Es mejor que aquellas. Me recuerda más a la última adaptación de Los cuatro fantásticos dirigida por Josh Trank o a las dos primeras propuestas de película de Hulk en solitario, la protagonizada por Eric Bana y la protagonizada por Edward Norton. Pero incluso frente a ellas, resulta más floja que las mismas.

Crítica de la película Mentes poderosas

Entretenido relevo de la saga de El corredor del laberinto con superpoderes.

Todo parece indicar que esta película es el comienzo de una franquicia llamada a sustituir, en la oferta de productos de ocio audiovisual de Fox, a la saga de El corredor del laberinto, con la que tiene muchos puntos de contacto argumentales en propuesta de conflicto y personajes. Pero ya que estaban metidos en el lío, los responsables de este proyecto, adaptado de la novela de Alexandra Bracken, incorporan al mismo el tema de los superpoderes y revisten todo el asunto, siguiendo la pista del material original, de una especie de mensaje de integración racial y liberación con fémina empoderada como protagonista.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es difícil entender que estamos, ya desde el origen literario de la trama, ante una especie de traje fabricado en serie, eficaz para lo que ha sido fabricado, pero fruto de un proceso de creación cuidadosamente pautado por una fórmula que replica cuidadosamente los elementos presentes en otros productos anteriores de esa misma “especie” o “familia”, con poca posibilidad para la sorpresa.

Hay un factor de serialización en la fórmula que impide que pueda haber una sorpresa real en el espectador, y se observa una inevitable inclinación hacia lo previsible y la réplica de esquemas. Nada de ello impide que todo el asunto resulte eficaz como entretenimiento, aunque nos encontramos con más de lo mismo que hemos estado viendo en las sagas de Los juegos del hambre, Divergente, Percy Jackson, El corredor del laberinto, La quinta ola y alguna otra producción de ese mismo tipo. Naturalmente con diferencias en cuanto a resultados, porque está más cerca de La quinta ola que de Juegos del hambre o El corredor del laberinto, de las que está lejos en cuanto a espectáculo. La publicidad intenta vincular la película a otras propuestas que, independientemente de los trabajos anteriores de sus artífices, le pillan bastante más lejos, como la serie Stranger Things y La llegada. Es una lástima que realmente no esté más cerca de estas dos, sobre todo de la primera, que habría podido encajar bien en un planteamiento de alternativa a la fórmula de jóvenes adolescentes buscando su propia identidad en un mundo en el que se sienten traicionados por los adultos, tema recurrente en todas las sagas que he citado anteriormente. De haber tirado por el camino de Stranger Things, y considerando el cruce argumental con superpoderes el asunto podría haber tenido mayor interés acercándose al territorio de Chronicle, Josh Trank, pero en lugar de arriesgar por ese camino los responsables del proyecto han decidido ir a lo seguro, y al hacerlo creo que han cometido un error, porque la fórmula de Juegos del hambre y sus emuladoras está bastante sobrexplotada y la propuesta está bastante agotada. Es lástima que no hayan preferido jugar la baza de darle otra vuelta, al cine de superhéroes franquiciados desde fuera de las franquicias, aunque por lo demás cualquiera que haya leído tres cómics de X-Men o Nuevos mutantes sabe perfectamente que en lo esencial Mentes poderosas no es precisamente original o innovadora. Según veía la película pasaba ante mis ojos la oportunidad perdida de haber fabricado un híbrido con elementos de Cuenta conmigo y Stranger Things cruzados con superpoderes y arriesgando algo más estilo Chronicle, todo ello teniendo como referencia una aplicación de la fórmula de niños y adolescentes en una pesadilla de adultos que tan bien tratara Mark Twain en Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn… pero supongo que eso ya va a ser mucho pedir para los tiempos de reciclaje sistemático de propuestas que vive el cine estadounidense actualmente, así que toca conformarse con un moderado nivel de entretenimiento y repetición de la fórmula. El caso es que incluso en la repetición de la fórmula tiene algunos puntos flacos, como la falta de aprovechamiento de personajes como los del presidente interpretado por Bradley Whitford y la cazadora de recompensas Lady Jane interpretada por Gwendoline Christie. Dicho sea de paso es en esos personajes donde está lo verdaderamente interesante de la historia, pero incomprensiblemente son poco más que cameos para adornar una trama que en su primer y segundo acto, aun siendo presa de la repetición y la fórmula, sale adelante como historia de viaje y aventuras juveniles pero en su ecuador se convierte en una atropellada carrera hacia un desenlace en el que revela torpemente su verdadera naturaleza como historia de amor que se come casi todo lo demás, en una propuesta argumental que desde los libros posee elementos para resultar más entretenida y trepidante en su paso al cine.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película El juego de Ender

El juego de Ender, ciencia ficción de calidad, imprescindible para los amigos del género y recomendable para aficionados al buen cine.

La adaptación al cine de El juego de Ender, la novela de Orson Scott Card, no era nada fácil y de hecho todo apunta que muy posiblemente el mejor terreno para trasladarla al audiovisual era el de la serie o miniserie de televisión. A pesar de ello, el resultado final de esta adaptación a la pantalla grande de la fábula sobre sobre la corrupción de niños soldados convertidos en asesinos tiene una excelente factura visual, saca el máximo partido a su despliegue de efectos visuales, y propone una forma de entender la ciencia ficción más madura y cercana a los planteamientos literarios del género. Esa misma tendencia marcó las películas de ciencia ficción en su paso a la edad adulta, iniciada con 2001 de Kubrick a finales de los sesenta, y finalizada abruptamente con ele estreno de La guerra de las galaxias de George Lucas más o menos una década más tarde. El juego de Ender en su forma como película es el perfecto ejemplo para definir esa frontera que separa las versiones cinematográficas de las historias que adaptan, en una lógica mutación que impone las necesidades del medio cinematográfico sobre las necesidades y logros de la literatura. La película elige centrarse en el personaje que da título al libro, podando el resto de las subtramas implicadas en el relato original Fundamentalmente la gran sacrificada es la subtrama que protagonizan la hermana y el hermano de Ender, que en el momento de aparición de la novela fue un excelente ejercicio de prospectiva de su autor, anticipando el papel de internet y las redes sociales en el devenir político. Eso elimina casi totalmente el papel del hermano de Ender, que en la novela era un antagonista, la gran amenaza, y deja el papel de la hermana bastante mermado narrativamente. Teniendo en cuenta que todas las novelas de Orson Scott Carr hablan de la familia, es una pérdida que muchos seguidores del libro podrían considerar lógicamente muy sensible. Pero al leer los créditos de la película se me ocurrió que el término “basado en…” tiene un significado que quizá a muchos se nos podría haber escapado cuando hacemos balance de las adaptaciones de la novela al cine. Lo cierto es que dentro de una novela no hay nunca una sola, sino muchas historias distintas, y como ejemplo basta citar una destacada obra maestra de la ciencia ficción cinematográfica, Blade Runner, que dejó fuera de su relato varios elementos y subtramas interesantes de la novela de Phillip K. Dick que la inspiró, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, especialmente el tema del Mercerismo. Es un excelente motivo, entre muchos otros, paras volver a insistir en que es esencial leer, porque además leer sigue siendo el mejor pasatiempo que conozco. Teniendo en cuenta esa pluralidad de historias que habitan en toda novela y el hecho de que leer sigue siendo mi pasatiempo favorito, incluso por delante del cine, no me causa mucho problema ni escrúpulo ver versiones cinematográficas que adaptan la parte del libro original que a sus creadores les parece más significativa. Siempre y cuando sigan siendo fieles a eso que algunos llaman “el espíritu” del original y yo prefiero calificar simplemente como las tripas del asunto. Ese “espíritu” y esas tripas están plenamente presentes en esta versión cinematográfica de El juego de Ender, aunque inevitablemente sus artífices hayan decidido podar toda la parte “política” de la novela, que servía como contrapeso de equilibrio de la parte más belicista de la misma. Lo cierto es que me molesta más que la simplificación que se impone en la versión cinematográfica nos deje una peripecia de formación de Ender más concentrada en lo referido a su largo periodo de aprendizaje, promoción y liderazgo, una reducción de las batallas que debe librar y del papel del libro que da título a la historia así como un resumen del papel que tiene el videojuego como alternativa de género de fantasía y cuentos infantiles que en la obra de Orson Scott Card complementa con excelentes resultados las claves de ciencia ficción.

Lo que ocurre con esta versión cinematográfica de El juego de Ender, es que mirada desde la experiencia de haber leído la novela puede hacernos caer en la trampa del purista fundamentalista, llevándonos a pensar que esa poda de elementos de la misma es perjudicial para el relato, porque rompe la trinidad de distintas caras que presentaba el mismo: la peripecia de formación y superación de Ender en el entorno militar, que es un excelente ejemplo de la ciencia ficción militarista aplicada a reflexiones humanistas; las fábulas fantásticas desplegadas en el videojuego del gigante que introduce la fantasía en esa fórmula narrativa de ciencia ficción, incorporando elementos grotescos que son como un eco de las aventura de Alicia en el país de las maravillas, y finalmente la trama de manipulación y ascenso al poder de los dos hermanos en el frente civil, que añade una nota de distopía tecnológica al conjunto, además de constituirse en principal valedora del relato como interesante ejercicio de prospectiva y anticipación dentro de la ciencia ficción de carácter sociológico.

Pero lo mejor de El juego de Ender es que contrarresta esa pérdida de personajes, elementos y subtramas con un vigor visual que emparenta la película con el gran clásico entre las obras maestras del género, 2001 una odisea del espacio, y aunque el director cita como influencia al cine de David Lean en la vídeoentrevista que le hicimos para esta misma página, lo cierto es que a quien esto escribe le parece que la principal influencia de El juego de Ender está en las películas de Stanley Kubrick. Además de la lógica presencia como referente en clave de eco visual que se incorpora desde 2001, la película se desarrolla argumentalmente como una especie de variante de La chaqueta metálica en todo lo referido al entorno cuartelero que rodea al protagonista y su educación para dar la muerte a sus enemigos, incluyendo su antagonismo con el superior inmediato, Bonzo Madrid, o la manipulación emocional a que es sometido por el encargado de su formación, interpretado por Harrison Ford, y por el responsable de su entrenamiento como líder de la flota, interpretado por Ben Kingsley, dos “padrinos” del protagonista que incorporan a la historia el tema de la suplantación de la paternidad y la familia por el ejército. El tema de los niños convertidos en guerreros encuentra además una forma de desarrollarse que convierte a los jóvenes reclutas en una variante de los Drugos que protagonizaban La naranja mecánica, aunque para satisfacer las necesidades de amortización del presupuesto se hayan limado los momentos más violentos de la novela original en los duelos de Ender con sus compañeros, especialmente en el caso del personaje de Bonzo Madrid.  Por otro lado, el viaje de búsqueda de aceptación y definición de sí mismo que emprende Ender lo aproxima al antihéroe más completo de la filmografía de Kubrick: Barry Lyndon. Todo eso mientras la película bascula en lo referido a su escenografía entre 2001 (en el interior de la base y el espacio exterior) y Teléfono rojo: ¿volamos hacia Moscú? (en el diseño y la iluminación de los fragmentos que transcurren en el juego final con los mandos contemplando el resultado de la batalla).

De manera que cabe asegurar que todo aquello que la película ha podado de la novela original, está equilibrado sobradamente con su factura visual, sus referentes cinematográficos y un reparto que realmente consigue meternos incluso más que las propias imágenes en esta muy recomendable y madura propuesta de ciencia ficción cinematográfica, que además consigue hacernos reflexionar sin perder un ápice de su poder de entretenimiento.

Miguel Juan Payán

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Crítica de la película Oblivion

Una propuesta interesante de ciencia ficción, visualmente de calidad pero con menos acción de la prevista en el tráiler.

Imaginen que la secuencia final de El planeta de los simios, con Charlton Heston frente a la Estatua de la Libertad, puede prolongarse durante unos 130 minutos de metraje y tendrán la clave visual que preside Oblivion. Esta nueva incursión de Tom Cruise en el género de ciencia ficción me ha recordado muchos de los elementos que presidieron la clásica e imprescindible trilogía protagonizada por Charlton Heston en este género: El planeta de los simios (1968), El último hombre… vivo (1971) y Soylent Green, cuando el destino nos alcance (1973). Su argumento me ha recordado también las fantasías paranoides de Philip K. Dick que envuelven al personaje protagonista como una especie de manto de incógnitas y revelaciones. Me gusta que esta fábula de ciencia ficción se centre más en los personajes y en sus conflictos personales que en el despliegue de efectos visuales o secuencias de acción trepidante. Tiene momentos de acción y el despliegue del paisaje como protagonista de la historia es espectacular. Tan espectacular que recomiendo a los espectadores que intenten disfrutar de este paseo por las ruinas de la Tierra en la pantalla más grande que les sea posible, para sacarle el máximo de rendimiento. Pero la acción con los temibles drones (¿una reflexión sobre la frialdad asesina de la guerra electrónica y a distancia de las superpotencias frente a enemigos más débiles en lo referido a su industria armamentística?), las persecuciones y los disparos no son la parte más interesante ni abundan tanto en la película como podría deducirse viendo el tráiler. Creo que eso puede despistar a algunos espectadores, así que me merece la pena aclararlo. La ciencia ficción que nos propone Oblivion está lejos de los espectáculos de acción continua. Su espectáculo está en el conflicto entre los personajes y en una reposada exposición de su argumento que se toma su tiempo para ir desvelando las claves del mismo, de manera que el ritmo no es el frenético a que podríamos aspirar si viéramos películas como La guerra de los mundos o Minority Report, protagonizadas también por Tom Cruise.

Lo más interesante de Oblivion es que la odisea del héroe se desarrolle al estilo de esas fábulas de Philip K. Dick en las que el protagonista se va descubriendo a sí mismo a través de su viaje por el ruinoso paisaje futurista que le rodea y las relaciones con las dos co-protagonistas femeninas de la película. La trama que se nos cuenta bien podría ser la versión más adulta y menos trepidante del argumento de Desafío total: nuevamente un operario de nivel medio que se dedica a reparar herramientas averiadas tiene sueños y aspiraciones que no quedan satisfechas con su vida diaria con la cónyuge con la que convive. Los sueños están asociados a otra fémina que es el puente hacia una revelación, quizá onírica o quizá real, sobre la verdadera identidad del héroe y le revelan su papel esencial en un esquema de las cosas de escala muy superior a sus aventuras como reparador de mecanismos defectuosos. Si a todo ello le añaden un planteamiento visual de futurismo en la torre de vigilancia que habita el protagonista junto con su compañera que me ha recordado el de clásicos del género de ciencia ficción como Fahrenheit 451 de François Truffaut, la primera versión de Rollerball dirigida por Norman Jewison, THX 1138 de George Lucas o Solaris de Andrei Tarkovsky, entenderán por qué me parece que debo ponerle cuatro estrellas a esta interesante producción que no obstante tiene algunos puntos débiles que voy a comentar ahora.

El primero es ese final feliz que se impone a la trama y la desvirtúa totalmente, renegando de lo que hemos visto previamente en aproximadamente 120 minutos de proyección. La motivación del héroe es el sacrificio épico en el puente, ante el enemigo, en el momento supremo de su viaje heroico, que ha sido un viaje en el que además se conoce a sí mismo, porque Oblivion incluye unos curiosos elementos de road movie. El héroe se enfrenta a su destino mientras cita la poesía épica de la gesta de Horacio. Pero el final maquillado parece privarle de ese sacrifico. Es un maquillaje cuya torpeza no encaja en el resto del puzle, un cambio innecesario del único desenlace posible para la trama: la muchacha en el césped frente a la casa y el plano del cuadro de la mujer.

El segundo punto débil que destaco es el poco rendimiento que le sacan a los personajes de la resistencia. Morgan Freman está muy bien en su papel, como tiene por costumbre, y junto con Andrea Riseborough en el papel de Victoria, la compañera del protagonista, son lo más sólido del reparto. Pero el personaje de Olga Kurylenko les ha quedado bastante tópico y por otra parte no aprovechan como debieran el personaje interpretado por Nikolaj Coster Waldau, el Matarreyes de la serie Juego de Tronos. En cuanto al trabajo de Tom Cruise tengo que aclarar que en mi opinión es mucho mejor de lo que sus habituales detractores van a permitirse reconocer. Lo cual me lleva de vuelta al comienzo de este artículo, recordando que a Charlton Heston también lo calificaban como inexpresivo en esa trilogía de películas de ciencia ficción que he mencionado, hoy consideradas clásicos del género. Cruise no es uno de mis actores favoritos, pero creo que con este trabajo completa eficazmente su propia trilogía de ciencia ficción, Minority Report, La guerra de los mundos y Oblivion. De las tres, la primera es la más afín y por lo tanto más cómoda para el actor, más cercana al tipo de cine estilo Misión imposible. La segunda es en mi opinión la más floja del trío, un intento fallido. Oblivión sin embargo me parece la más difícil de las tres para el actor, muy alejado en este paisaje de lo que suele ser habitual en su filmografía, y su trabajo me parece bastante convincente.

Finalmente insisto una vez más en que el ritmo de esta película no es el de las fábulas trepidantes de ciencia ficción a que nos tiene acostumbrados el cine más reciente, sino otro muy distinto que debería satisfacer a los aficionados a la literatura de ciencia ficción más que a quienes esperen ver un sucedáneo de Matrix o Las crónicas de Riddick, por poner dos ejemplos que me gustan pero evidentemente juegan en otra liga distinta a la que pertenece Oblivion.

Miguel Juan Payán

Opiniones del público a cargo de nuestro redactor Víctor Blanco.

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