The Collector **

Enero 11, 2012

Curioso film del género porn torture, con algo más de miga de lo habitual. Con más de dos años de retraso llega a nuestras pantallas The Collector, una película de terror menor, que en Estados Unidos tampoco causó demasiado revuelo, pese a venir de la mano de dos de los responsables de las últimas entregas de la saga Saw, Marcus Dunstan y Patrick Melton. Ambos salieron de la cantera de aquél reality que crearon Matt Damon y Ben Affleck, Project Greenlight, y se han mantenido en un género, el horror  en su vertiente antes mencionada, no sólo como guionistas de la saga Saw desde la cuarta entrega, sino como responsables de proyectos como The Collector.

Una película pequeña y que no tiene mucho que ofrecer, pero bastante más inteligente y malsana que las últimas entregas de Saw, donde el gore ya no tenía ningún sentido. Aquí encontramos a un pobre tipo dispuesto a robar una casa en la que trabaja, que de pronto ve como sus planes se van al garete cuando otro sujeto con máscara de cuero, decide atacar la casa poniendo trampas en todas partes. Es su forma de aumentar su colección… La virtud de The Collector no es su villano sin nombre ni motivos ni voz, visto un millón de veces en cine y televisión. Ni su familia acomodada con cara de no haber roto un plato en su vida e hija adolescente rebelde. Ni siquiera las trampas, algunas de las cuales son casi imposibles de creer, otras muy ingeniosas. La verdadera virtud es el protagonista.

Josh Stewart, al que algunos recordarán por papeles televisivos en series como Dirt o Mentes Criminales, se echa encima la película y transmite toda la tensión y la desesperación de un hombre que está en el lugar equivocado en el peor momento, convertido en héroe por accidente, sin comerlo ni beberlo, ni mucho menos desearlo. Su desesperada lucha por sobrevivir y salvar a la familia, se convierte en la lucha por salir del agujero que le llevaba a robar la casa. La redención. La lucha por salvar a los suyos, representada en esta familia.

Esa lucha desesperada es la que nos lleva a lo largo del metraje, en un duelo de ingenios, pero de una forma bastante previsible y anodina. Ya he dicho que algunas trampas están muy trabajadas (esas ventanas…) y otras no tanto. Hay muertes curiosas, sí, pero uno sabe cómo van a ir cayendo los personajes sin necesidad de darle muchas vueltas al asunto. De hecho, la importancia reside en salvar a la niña pequeña, simbolismo absoluto de los actos del personaje de Stewart. El resto bien podría ser carne de cañón. Y el villano intercambiarlo con otras películas del género. Al menos no te da la chapa como el de Saw.

Al final queda un producto simpático que remonta en sus últimos minutos merced a un final desasosegante en la mejor tradición del cine de terror. Un final de los que hacen daño. Abierto e inteligente. Tan abierto que en USA ya están terminando la segunda entrega, con todos sus responsables al frente y llamada The Collection.

Jesús Usero