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La compañía de exhibición número uno en Estados Unidos no pasa por su mejor momento, pero tiene una nueva estrategia para conseguir capital y seguir funcionando mientras más cines vuelven a abrirse.

      En Europa nos encontramos en mitad de la segunda ola del coronavirus, con muchos países confinando nuevamente a sus habitantes y cerrando cines y teatros en países como Alemania, Reino Unido o Italia. En España los cines siguen abiertos en casi todas las regiones, pero con el toque de  queda deben cerrar antes de la media noche. Y en Estados Unidos, pese a que no existe ese confinamiento, los cines no han abierto todas sus localizaciones y, de hecho, Regal ha segido los pasos de Cineworld, su compañía materna, cerrando sus cines hasta nueva orden. Mientras tanto AMC, la cadena líder en el país y dueña de exhibidoras europeas como Odeon o Cinesa, sigue abierta pero con un problema de liquidez que podía llevar la empresa la bancarrota a inicios de 2021…

A pesar de la nula incidencia de contagios en estos espacios, el sector de la exhibición está recibiendo un duro golpe del que le va a costar recuperarse.

      Según los datos presentados por el Ministerio de Sanidad, en los que se desglosa la incidencia del virus por sectores, en las actividades culturales solo se ha registrado un brote de los 8.488 detectados, y no se tiene constancia de que este haya sido en un cine. Si es así, podríamos hablar de que tras cuatro meses abiertos no se ha producido ningún brote. Según este informe, la incidencia del Covid-19 en las actividades culturales es de un 0,01%, un porcentaje muy bajo en relación con otros sectores como el del ocio nocturno o la hostelería.

Los cines Texas situados en la calle Bailén y que surgieron de una iniciativa del cineasta Ventura Pons, no habían abierto desde marzo y ahora cierran definitivamente por la pandemia.

      El riesgo que corren las salas de cine en todo el mundo es inminente. Debido a la pandemia del coronavirus estamos viviendo algunos de los peores momentos que podemos recordar en torno a las salas comerciales, con la desaparición de grandes estrenos, el cierre temporal de grandes cadenas y rumores que apuntan al streaming como futuro próximo de las compañías de cine. Algunos dicen que se exagera, que el riesgo no es tanto, pero los cines Texas demuestran que el riesgo no sólo es real, sino que ya hay víctimas en la piel de salas pequeñas o menos comerciales. Hace unos días cerraban de nuevo los cines Paz de Madrid, temporalmente, pero ahora los Cines Texas de Barcelona, situados en la calle Bailén, cierran definitivamente sus puertas, según ha informado L’Independent de Gracia hace unos minutos.

Uno de los inversores independientes de Disney aconseja a la compañía invertir más en su servicio Disney + de streaming, y pasar estrenos como Viuda Negra a la plataforma para ganar suscriptores. ¿La puntilla para las salas comerciales?

      Dan Loeb es un inversor de Disney con mil millones de dólares en acciones de la compañía que está preocupado por el futuro de la misma, y no por el de las salas de cine. Loeb, en una entrevista exclusiva para Variety, ha comentado que las condiciones actuales invitan a la compañía del ratón Mickey doble incluso su inversión en su servicio de streaming, que es el futuro de la distribución. La idea de la compañía es alcanzar los 250 millones de suscriptores de pago en 2025, una cifra algo lejana en la actualidad, donde sólo tienen 60 millones, contra los 193 millones de suscriptores de Netflix, la auténtica reina del medio, cuya cuota de suscripción es, además, mayor. Y eso, ese esfuerzo, según Loeb, necesita de más inversión. Una inversión que puede pasar por los grandes estrenos.

La falta de estabilidad en el medio ha creado una situación que no sabemos cómo entender por el momento y en la que los estudios seguirán moviendo sus estrenos en 2021 también.

      Las fechas de los estrenos de cine siguen moviéndose y nada parece que vaya a cambiar eso. Todos los grandes estrenos exceptuando una o dos películas que posiblemente cambien su fecha de lanzamiento en breve, se han ido moviendo a lo largo de los meses, una, dos o hasta tres veces. Fast and Furious 9 comenzó con los blockbusters que se desplazaban a 2021 al menos, y en los últimos días, tras muchos cambios masivos en verano, otras superproducciones como Black Widow o Sin Tiempo para Morir, han movido su fecha de estreno hasta 2021. Parece ser que ese sería el momento en el que todo despegase. Pero no nos engañemos, los analistas nos dejan claro que las fechas seguirán moviéndose y que habrá más cambios en los próximos meses mientras los estudios intentan escapar de la pandemia.

Con la pandemia todavía azotando el país, las salas de cine se enfrentan al peor enemigo posible y no es la enfermedad, es la falta de estrenos que hacen que la gente acuda menos a las salas…

      Sí, evidentemente estamos en una pandemia, no estamos viviendo precisamente el mejor año en 2020 con lo que está sucediendo y el estado de alarma recién declarado en Madrid, por ejemplo. Pero lo que sí han demostrado estos pasados meses es que, pese a las restricciones, con las medidas de seguridad necesarias y con precaución no sólo se puede ir al cine, sino que la audiencia ha acudido a las salas y las cifras por ejemplo de Padre no hay más que uno 2 han estado muy cerca de las de la primera entrega, o Tenet, cuya cifra se aproxima a Dunkerque en la taquilla. Son estrenos que han conseguido mantenerse en el tiempo y que han atraído al público. Y ya no quedan más en cartelera. Su estela se apaga y ahora no hay relevos lo que daña la taquilla. Con Cineworld y Regal cerrando sus cines en UK y EEUU, y con AMC con riesgo de quiebra a partir del primer trimestre de 2021 las cosas parecen complicarse… ¿Y en España?

Un Golpe de Altura ★★

Noviembre 06, 2011



Crítica de la película Un Golpe de Altura

Una blandita comedia la que ha unido a dos de los más importantes actores del género de las últimas tres décadas, Ben Stiller y Eddie Murphy. Blandita, más que nada, porque partía de una historia que podía haber dado mucho más juego tal y como está el patio, pero que los responsables han dejado pasar para centrarse en las “peculiaridades” de los personajes, en sus limitados frikismos, tratando de que ellos lleven el humor a la película, sin darse cuenta de que el humor está en la situación límite que lleva a estos personajes a hacer lo que hacen.

La historia de un grupo de currantes que pierden todos sus ahorros cuando la persona en la que confiaron, un tiburón de Wall Street, se descubre como un timador que ha malversado fondos durante años y lo ha perdido todo. Trabajadores en el edificio donde el villano vive, la extrema situación les lleva a intentar un robo a lo Ocean’s Eleven para recuperar lo que es suyo, contando con la experiencia de un ladrón de la calle. Como he dicho antes, esa historia, tal y como está el patio, daba mucho pie a una película sobre las diferencias entre ricos y pobres que se han ampliado en los últimos años, para ser un poco más ácida, tener más mala uva y plantar cara a los poderosos con algo de ingenio.

Resulta que, al final, quienes hacen la película son también del grupo de poderosos y prefieren no hacer sangre en la herida abierta ni forzar la situación, buscando siempre salidas (o casi siempre, el intento de suicidio es un punto dramático interesante), que tiren por el camino de un reparto plagado de rostros muy populares y con mucho talento, antes de por el de la historia, bastante sencillita.

Tampoco es que fuese imprescindible hacer la comedia del siglo, pero la mala baba siempre le sienta bien a la comedia, y su ausencia se nota. Además si hubiesen optado por convertir esa ausencia de mala leche en un humor igualmente efectivo ni se notaría, pero resulta que la película adolece de humor en muchas partes del relato, dejando todo en una película sobre un robo aseada, decente, pero con pocas risas, menos de las prometidas. Para ser una comedia es menos divertida de lo que debería y tarda demasiado en entrar en faena. Cuando la película funciona de verdad es cuando se prepara y ejecuta el robo, algo que queda lastrado por un primer acto demasiado largo.

Y con todo la película nunca llega a aburrir. Es simpática, pero poco más. Creí que nunca iba a decir esto, pero se echa en falta más tiempo en pantalla de Eddie Murphy, que sabe hacerse el rey de la función con lo poco que le dan, mientras los demás, por talento o galones (caso de Alan Alda o Matthew Broderick, por poner sólo dos ejemplos) sacan adelante la película sin despeinarse.

Pero siempre queda la sensación de que podía haber sido una película mucho más divertida.

Jesús Usero

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Ya queda menos para el estreno de Torrente 4 (el 11 de marzo para los más despistados) y para ir abriendo boca os traemos varios vídeos.