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Entrega 25 de la saga, que volverá a contar con Daniel Craig como protagonista y que, por supuesto, cuenta con Barbara Broccoli y Michael G. Winslow como productores. Y ahora con Cary Fukunaga como director. En un anuncio que se ha hecho oficial hace unas horas, los productores, entre los que se incluye el propio Craig, han comunicado que Fukunaga es el director elegido para ponerse al frente de la película, convirtiéndose así en el primer director americano de la saga.

Por si alguno de vosotros todavía no lo sabía, Hasbro, la empresa de juguetes responsable de licenciar y producir películas como Transformers o GIJoe, planea convertir en películas más licencias de sus líneas de juguetes, incluyendo títulos como el reboot de G.I.Joe, Micronauts e incluso Action Man, además de un planeado nuevo universo para Transformers, que podría dar comienzo con la película de Bumblebee. Y junto a todas ellas, Dungeons&Dragons, el juego de mesa (y rol) que ya tuvo una terrible adaptación con Jeremy Irons como uno de sus protagonistas, y que pretende regresar ahora con un reparto y un presupuesto en condiciones. Y con un director capaz de llevar la película a buen puerto. Según Variety, dicho director será Chris McKay, responsable de Batman: La LEGO Película. McKay ya ha tenido éxito adaptando un juguete a la gran pantalla con LEGO, así que esperan que repita aquí, mientras que Michael Gilio se encargará de la nada fácil tarea de escribir el guión.

Jesús Usero

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©accioncine

Eugenio Mira es toda una personalidad. Nos recibe con curiosidad por nuestro teléfono móvil y luego habla del formato de la entrevista y de cómo parece que es Lex Luthor hablando de cómo matar a Superman. Estamos en el Espacio Telefónica de la Gran Vía de Madrid y el director de Grand Piano alarga la entrevista para desesperación de los responsables pero deleite de los asistentes. Habla de todo y sin pelos en la lengua, por pasión por lo que hace y por cómo lo hace, asegurando que es un misántropo, pero con un talento enorme para la gente y con mucho, mucho que decir. Le escuchas con atención y con cuidado durante toda la entrevista porque sabe de lo que habla y no tiene ningún miedo a expresar sus opiniones. Y eso siempre es un lujo, como aquí hablando de Grand Piano y de muchas cosas más. Pasen y lean.

¿Cómo acabas dirigiendo Grand Piano? ¿Cómo acabas ligado a este proyecto?
Pues, citando a Rodrigo (Cortés, director de Buried) al que conozco desde hace tiempo, yo creo que nunca había pensado en convertirse en productor. Sí que es verdad que nos gusta mucho lo que hace el otro, sentimos una admiración mutua y teníamos un interés por colaborar como fuese. Lo hemos hecho en el pasado, porque a él le gusta tener la opinión de lo que yo hago y a mí la suya con lo que yo hago. De repente Buried llega a su vida, ocurre lo que ocurre, la alianza con Adrián Guerra se cristaliza y nace Nostromo. Y me dicen, después de Agnosia, que tienen que trabajar conmigo, me buscan un guión que se adapte a mí, a lo que puedo hacer, y surgió Grand Piano de una lista negra de películas que nadie se atreve a hacer en Hollywood.

Una película tan complicada técnicamente, para hacer coincidir todos sus elementos, ¿te deja algún lugar para la improvisación?
La mejor manera de explicarlo son los checkpoints. Es como tirarse por una ladera que sabes que tienes que hacer un slalom, y entre una marca y otra tú puedes hacer lo que quieras. Y la mayoría de checkpoints me los he puesto yo, no los ponía el guión, no los ponía la música. Yo con la música, al diseñar el mapa musical, lo que intentaba es que pareciese que todo esto estaba sucediendo escrito en una pieza musical, pero es que la música no existía, por lo que favorecía la musicalidad de la secuencia de eventos, de un modo en el que ya no sólo era eso, sino que también favorecía el modo en que yo quería representar esos eventos. No es distinto a dibujar. Para mí las disciplinas se diluyen y sólo te restringes en una de ellas para salir favorecido en todas las demás. Es fundamental que un cineasta sea multidisciplinar. ¿Margen? Todo el del mundo. Cada vez que un actor me llegaba y me ofrecía una idea, sea el actor que sea, yo le decía, si tú me cambias un punto por otro, que es mejor, pero no desmonta ni el anterior ni el siguiente, no sólo se queda, es que te obligo a que esté. Entonces cuando el actor ve que tiene margen para revolucionar la película, la satisfacción es enorme.

Tras verte en Fin, por ejemplo, ¿te planteas seguir aceptando papeles como actor?
Soy un fan de los directores que contratan a otros directores para darles papeles. Steven Spielberg trabajó con François Truffaut, con Richard Attenborough y Mathieu Kassovitz, que ahí sí que me cabreé porque dije, eso tenía que haberlo hecho yo (risas). Yo tengo más pinta de corso judío o francés judío. Sentí mucha envidia con eso. Voy a dejar claro esto, todos mis colaboradores son gente que no sólo hace lo que hace, le gusta hacer cine, son cineastas. Todas las personas con las que estoy son interdisciplinares. Actuar para mí es como una deconstrucción de mi dominio, que es hacer pelis. Como actor puedo tener más o menos seguridad en mí mismo de cara al público, pero sé que si me pongo de cierta manera, con cierta óptica y hablo en cierto tono, puedo expresar mucho más que un actor que me da cien mil patadas, pero que al desconocer esa técnica no consta lo que está haciendo. Lo que hago es que sea útil antes que sea bueno. Si es útil, en cine sirve.

Y si hubieses tenido que interpretar un personaje de esta película, ¿cuál habría sido?
Interesante pregunta. Me hubiera gustado interpretar a Wayne, el amigo gilipollas. El novio gilipollas de la amiga gilipollas. Ser el novio de esa amiga del pueblo, ese novio baboso que no ve a la otra chica como “es la amiga de mi novia” sino como “es un famoso”, eso me habría encantado interpretarlo. Me habría encantado.

¿Te hubiesen acusado de exhibicionismo si no hubieses elegido a un actor como Elijah Wood de protagonista?
Mira, un actor como Jesse Eisenberg, que es un actor más contenido, más soso pero que ha hecho una carrera de ello, demandaría otro tipo de concepto. Porque yo creo que la película sigue siendo elegante a pesar de tener ese trazo gordo. Pero está al borde de la sobredirección y del descarrile “scorsesiano” que yo he celebrado toda mi vida. Yo veo After Hours y no creo que hubiese disfrutado lo mismo si la hubiese hecho Woody Allen. Por el actor cambiaría todo, el orden de los factores altera el producto. Fue maravilloso saber que Elijah estaba involucrado en el proyecto antes de ponerme a planificar. Es como la piedra angular. Lo estoy diciendo ahora y soy un poco inconsciente, pero es que otro actor no lo habría hecho así, lo habría hecho de otra manera.

Creo que ibais a rodar en la Ciudad de la Luz. ¿Por qué al final no sucedió?
Esa es otra, yo que como valenciano y alicantino ya me imaginaba como Coppola por los estudios Paramount en unos estudios que les dan cien mil vueltas a los estudios Paramount… Es una irrealidad más. Valencia… Construir la casa por el tejado. Los mejores estudios de Europa. Yo he entrado ahí y he pensado “aquí se puede rodar el Episodio VII, VIII, IX, XIV o XIX”. ¿Que qué me parece? Pues un desastre. Me preguntan por Montoro y tal… Siempre digo, mi generación no ha venido definida por oportunidades. Nos hemos definido por esquivar lo efímero de esas oportunidades. España es un país muy malcriado. Pensado que las cosas vienen determinadas desde fuera, que tienes que conformarte con lo que tienes, que pedir algo distinto de lo que tienes es desafiar la autoridad… Y en América no, en América un tío hace algo en un garaje y tiene una corporación. No voy a criticar a nadie, no voy a decir nada. Que hagan lo que les salga de la polla, nosotros haremos lo que tengamos que hacer. No voy a luchar por cambiar nada, porque no he llegado hasta aquí con nada de eso. Si España fuese una con Latinoamérica a la hora de vender productos, sería otra cosa. Pero no sucede. Si vendiésemos al mercado de Norteamérica que tiene una comunidad creciente enorme… pero no lo hacemos. España es un desastre. No nos creemos nada, no se cree que puede seducir. Pero al mismo tiempo tiene todos los peores elementos del orgullo. Estoy muy cabreado con eso, lo siento.

Jesús Usero

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