Entretenido y competente biopic sobre el Rey Pelé, maestro del fútbol mundial.

Cualquier aficionado al cine y a las biografías cinematográficas conoce cuáles son los puntos más débiles de eso que denominamos “biopic”. El “biopic” no es sino otro modo de llamar a la explotación frecuentemente abusiva, melodramática y poco fiel a la realidad, de las peripecias vitales y hazañas profesionales de figuras famosas por una cosa u otra llevada a cabo por el cine comercial para fabricar una película-producto. Esa especie de apropiación indebida de la existencia de los famosos, que falsea cuando y cuanto le apetece los hechos reales y busca las claves emotivas más pedestres y superficiales para vestir con ellas a sus protagonistas, convertidos doblemente en personajes, la primera por su propia fama o popularidad y la segunda por ese segundo traje hecho a la medida del melodrama en el que les enfunda el cine, es normalmente un encuentro agridulce para el espectador, porque el retrato nace ya castrado en sus aspectos más interesantes por el empeño en revestir al protagonista con el uniforme del ejemplo a seguir.