Tópica continuación de las hazañas de Gru, en la que brillan por encima del protagonista las gamberradas de los minions y de un malvado a lo John Travolta, llamado Balthazar.

Las franquicias parecen dominar el panorama cinematográfico importado de Estados Unidos, por lo menos en cuanto a cine familiar se trata. Lejos de inventar nuevas fórmulas de diversión, los estudios están más conformes con apostar por lo ya conocido, y de esa manera arriesgar lo mínimo en sus obras destinadas a dominar las carteleras planetarias.

Gru 3 responde abiertamente a esa estrategia de negocio, centrada en el éxito asegurado; aunque la historia carezca de los mínimos de atracción para explicar su existencia.