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Durante estos días se está celebrando en toda España una Fiesta como hace tiempo no se vivía en las salas de cine. La llamada Fiesta del Cine que tiene lugar los días 21, 22 y 23 de Octubre ha visto cómo las entradas a 2,90 euros llenaban las salas de una forma sensacional y conseguían atraer espectadores como pocas veces se ha visto en los últimos años, incluso en pasadas Fiestas del Cine, que no llegaron al nivel que estamos viviendo estos días, entre otros motivos porque en pasadas ediciones tenías que comprar previamente una entrada de cine con la que te entregaban la acreditación para ver una película en los tres días que duraba el evento. Eso ha cambiado, ahora puedes descargarte directamente de la web la acreditación y pasar por taquilla cuantas veces quieras, sin tener que haber comprado una entrada el fin de semana previo. Y eso se ha notado mucho.

Los datos son claros y evidentes. No se pueden disfrazar. El lunes el número de entradas aumentó un 550% respecto al lunes previo, que fue un desastre como viene siendo habitual con los días entre semana de este terrible 2013 para la taquilla española. En la Comunidad de Madrid esos datos aumentaban hasta un 640%, pero en algunos cines las cifras se iban mucho más lejos, creedme, por encima de las 15 veces los espectadores que entraron el lunes previo. El martes los datos, con la publicidad que ha tenido el asunto en internet, prensa y televisión, las cifras sólo podían aumentar y así ha sido. Un 900% más de entradas vendidas que la semana anterior y casi medio millón de espectadores llenaron las salas hasta la bandera, con colas imposibles no vistas en años. Casi duplicando lo vivido el lunes. Con ambiente de fiesta, de día especial. Lo que queda claro es que la gente ha llenado las salas y que una bajada de precio en las entradas afectaría positivamente al número de espectadores en los cines semana a semana, pero tampoco podemos engañarnos ni engañar al público. Con entradas a ese precio no es posible sostener la industria del cine, ni los exhibidores, ni los distribuidores ni los productores. Nosotros hemos vivido la Fiesta del Cine desde dentro y vamos a contar a los lectores de Acción todos los puntos de vista, además del nuestro propio para que cada uno saque sus propias conclusiones. Aunque quizá sacar conclusiones no sea lo más adecuado. Quizá haya que dejar reposar la festividad y el carácter de celebración que ha tenido la fiesta para asumir las consecuencias y la importancia de la misma. No es momento todavía para echar las campanas al vuelo, ni tampoco, ni mucho menos, para echar por tierra tan excelente labor.

El propio Borja de Benito, responsable de FECE (Federación de Cines de España) valoraba muy positivamente la respuesta en declaraciones a la prensa, pero hablaba de que la fiesta funciona porque es una promoción de tres días y la demanda se concentra en tres días en concreto. Los espectadores tenían también su propia visión del asunto “El cine está demasiado caro. Con el IVA y la crisis y todo lo demás, poder acudir al cine se está convirtiendo en un lujo”, nos comentaba un asistente. “Sólo hay que ver las colas para darse cuenta de que la gente quiere ir al cine. La Fiesta funciona. Yo vine ayer y pese a las colas, volveré mañana, aunque haya más gente”. De hecho una de las preguntas más repetidas era “¿A qué hora abren mañana las taquillas?”. Los espectadores repetían y repetirían al día siguiente.

“Hemos tenido cuatro veces más espectadores que el año pasado”, nos comenta Marta, una responsable de un cine de Madrid. “Se está demostrando que la gente acude al cine con los precios más baratos. Pero no se podría mantener un cine con esos precios”, además un dato importante “Nosotros tuvimos las entradas a 4 euros los lunes. Lo que ocurría es que la gente que iba el lunes dejaba de ir el fin de semana. Al final las cifras se equilibraban, seguíamos teniendo los mismos espectadores en una semana”. Para terminar nos decía que “yo creo que el cine funciona cuando hay una campaña de marketing y publicidad buena. Mira Lo Imposible”. Que es un dato interesante. El pasado año, con el IVA recién subido, los cines se llenaron para ver Lo Imposible.

“Una señora nos comentaba que hace 30 años que no venía al cine”, decía David, otro trabajador de un cine. “Los precios son caros, y creo que deberían reunirse para bajarlos productores, distribuidores y exhibidores, viendo el éxito de la Fiesta del Cine”. Es un dato muy a tener en cuenta. Si de algo tiene que servir esta fiesta del cine es para, por un lado, recuperar espectadores perdidos, gente que vuelva a tener ganas y la costumbre de ir al cine. Por otro para, quizá, bajar los precios. Si un cine a 2,9 euros es insostenible económicamente (sobre todo porque al final lo que mantiene el cine no son sólo las entradas, hay que consumir), una bajada de precios podría ayudar. No es la única solución, hay que seguir mirando el IVA, la crisis, las diversas plataformas de explotación del cine y, por supuesto, el lastre de la piratería.

En una reciente entrevista que hemos hecho en exclusiva a Rodrigo Cortés (y que en breve podréis leer aquí), el director nos comentaba al respecto de la Fiesta del cine “Es prácticamente imposible sacar conclusiones de algo así y casi no se hace otra cosa que leer conclusiones apresuradas. Se parece un poco a cuando se cerró Megaupload y hubo un aumento de taquilla el fin de semana siguiente y todo el mundo estableció una relación causa efecto inmediata que se diluyó en el acto. Y me refiero a la hora de lanzar las campanas al vuelo, no a la de hacer una bajada razonable de precios. Al final lo que estamos viendo estos días tiene que ver con la ocasión festiva, esa ocasión única, especial que congrega a todo el mundo con ganas de celebrar algo. Lo que sí es cierto es que, como mínimo, estas iniciativas ayudaran a recuperar el hábito de ir al cine para aquella gente que lo ha perdido. Lo más dramático de todo esto es que en los últimos años hemos perdido a dos generaciones, dos generaciones que ya no tienen la costumbre de ir al cine”. Concluía diciendo “Ojalá alguno haya recuperado lo que es la experiencia colectiva de ver una película en una pantalla grande y con ello el deseo de repetir”.

Porque al final se trata de eso. La Fiesta del Cine, vista desde dentro, me ha recordado a los viejos cines de verano. La gente con los bocadillos, la cena lista para el cine, la fiesta, el evento único. Un momento especial que no parece pueda repetirse por los motivos antes citados. Si sirve para que alguno regrese a las salas, bienvenido sea. Si sirve para que se bajen los precios, también. Pero, repito, no son los únicos motivos. El principal tema, al final, debería ser que nos demos cuenta todos de los cambios que hay que hacer no sólo para recuperar espectadores, sino para que las salas de cine sigan siendo productivas en nuestro país.

Jesús Usero

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