The Berlin File ****

Noviembre 03, 2013
The Berlin File, muy recomendable muestra de cine de espionaje surcoreano con secuencias de acción trepidante.

Comienza visualmente cercana a Red de mentiras, de Ridley Scott, progresa luego en clave de intriga de espionaje más propia de la Guerra Fría, en la línea de las novelas de traición y soledad de John Le Carré, y mezcla todo eso con secuencias de acción espectaculares y de gran autenticidad que a ratos recuerdan algunos momentso trepidantes de las últimas entregas de la saga de 007 protagonizadas por Daniel Craig.

El resultado es una recomendable muestra de cine de espionaje que presenta la curiosidad de retomar claves que el cine de espías en occidente dejó aparcadas una vez terminada la Guerra Fría. Es lógico teniendo en cuenta que Corea del Sur todavía vive en una fase de Guerra Fría con Corea del Norte y por tanto sus películas de este género nos ofrecen un paisaje curioso de las tramas de intriga relacionadas con los servicios secretos. Es como reencontrarse con el cine de espionaje de los años setenta pero con todas las claves de objetos y paisajes de nuestra actualidad.

Aún mejor que todo lo anterior es el gran ritmo de montaje y planificación que nos ofrece le director para contarnos una historia que además mezcla muy bien los momentos de drama intimista del matrimonio protagonista con la trama de acción propiamente dicha. Tal y como suele ocurrir, la manera de abordar los géneros de las producciones de Corea del Sur no participan del conformismo que suelen manifestar muchas producciones occidentales. También buscan la comercialidad, lo cual las lleva a montar unas espectaculares e incluso circenses secuencias de acción que recuperan la cámara lenta al estilo Peckimpah y están influidas por el despliegue visual de las producciones de Hong Kong dirigidas por John Woo, pero al mismo tiempo consiguen desarrollar unos personajes más sólidos, más interesantes en sus conflictos, de los que nos ofrecen actualmente los blockbuster norteamericanos.

The Berlin File tiene un planteamiento argumental que sigue en cierto modo el mismo juego de ritmo pausado inicial dedicado a montar la intriga en aproximadamente la primera hora de metraje, para meterse luego de lleno en una fase más inclinada hacia los tiroteos y enfrentamientos, las carreras, fugas y persecuciones, que respaldadas por ese arranque resultan mucho más sólidas e interesantes para el espectador. Frente a la acción por la acción que suelen ofrecernos muchas películas norteamericanas, en esta produccion de Corea del Sur encontramos un puñado de personajes más completos, lejos del esquematismo tópico de algunas películas  de acción occidentales.

Los últimos 45 minutos de película están dedicados prácticamente en su totalidad a enlazar una serie de enfrentamientos violentos que hacen buena la predicción de uno de los personajes en la primera parte del relato, cuando afirma que se acerca una tormenta y no hay donde resguardarse. Y además cada una de esas secuencias de acción tiene una coreografía y unos momentos y elementos que las convierten en auténticas escuelas de lo trepidante en el audiovisual, muy lejanas a las réplicas de planteamientos hurtados al videojuego de las versiones estadounidenses de estos mismos temas. Los planos, los movimientos de cámara, el montaje, imponen un ritmo poderoso y frenético a esta muy recomendable película cuyo único punto flaco son los actores occidentales del reparto, mal conjuntados con los coreanos y poco creíbles en sus interpretaciones.

Por lo demás, título absolutamente imprescindible para los aficionados al cine de espionaje, acción e intriga, en el que esta producción es un saludable soplo de aire fresco.

Miguel Juan Payán

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