Noche de fin de año **

Diciembre 21, 2011


Comedia romántica coral, perfecta como pasatiempo para disfrutar sin muchas pretensiones. Sobre todo si tenemos algún tipo de predilección por alguno de sus populares protagonistas, en lo que puede ser uno de los repartos más importantes del año, sino el más. Aunque no se le saque todo el partido que se merece o que podían obtener de nombres tan insignes, Garry Marshall es un experto en esto de la comedia romántica, siempre recordado por quizás la más popular de todas las comedias románticas de la historia, Pretty Woman. Aunque eso no quiera decir que sea la mejor, no nos confundamos…

Lo malo de la película, lo que hace que un pasatiempo sin malicia y que es honesto con todo su público se convierta en menos pasatiempo y más producto de marketing, es el hecho de que carece de humor. Si recordamos Historias de San Valentín, de la que esta es una “secuela” y con la que comparte estilo, tramas, director, guionista y varios actores, la película no era nada del otro mundo. Pero te reías. Había personajes que te hacían reír a carcajadas. Personajes que salían de la nada, como las llamadas telefónicas a una línea caliente, la puerta del cementerio… excepto contadas excepciones y algún momento curioso, aquel sano cachondeo para no tomarse la película en serio y hacerla una comedia, ha desaparecido.

Y no tiene que ver con los personajes o los actores o incluso el guión. Cuando uno maneja una película con 20 nombres o más que bien podrían protagonizar sus propias películas, en menos de dos horas no da tiempo a desarrollar todos los personajes, situaciones, tramas y demás. Eso se entiende y se acepta desde el momento en que se pisa la sala de cine. Así, la historia más interesante de la película, la de Michelle Pfeiffer y Zac Efron, se pierde entre la laguna de nombres rutilantes y famosos, dejando poco espacio para dar vida a una trama que realmente podría haber sido interesante por sí sola en una película.

Tampoco están muy conectados entre sí los personajes, como sí lo estaban en la película anterior. Y eso es otro lastre. Lo recordaba el otro día volviendo a ver Love Actually, esa joya británica a la que tanto desea parecerse ésta. Allí casi todo estaba conectado, el humor era insuperable y no todas las historias acababan bien. Muchas ni siquiera acababan.

Pero la película nunca termina de aburrir. El baile de actores famosos, todos ellos con muchas ganas de no quedar mal junto a sus compañeros, se agradece y se disfruta. Son grandes nombres y no defraudan. Se aprecia el esfuerzo, las ganas y la honestidad de la película. Nunca trata de engañar a nadie. Nunca miente. Nunca ofende. Es directa y sencilla. Es simpática y se deja ver. Sobre todo para fans incondicionales del género. Perfecta para ver en compañía de alguien especial estas fiestas. Aunque al final lo de menos sea la película. Pero sigo sin cambiar la Puerta del Sol por Times Square.

Jesús Usero

{youtube}IydlA8OKj68{/youtube}