Desafortunada adaptación de uno de los mejores shounen manga de la pasada generación.

Mucha expectación había con la llegada de la película de acción real de Full Metal Alchemist, el manga de Hiromu Arakawa que también había llegado a la pequeña pantalla en forma de anime. Los fans, entre los que me le incluyo, estábamos expectantes, pero también con un poco de miedo cuando la noticia llegó a nuestros oídos, y más aún cuando nos enteramos de que iba a llegar a Netflix a nivel mundial. ¿Y cuál ha sido el veredicto? No está a la altura de lo esperado.

Por partes, la película tiene un comienzo bastante flojo en lo que a efectos visuales respecta. Un CGI no muy bien llevado, llegando en algunos casos a niveles de película de serie B, y ojo, me encantan las películas de serie B, pero cuando sé lo que estoy viendo. Unos efectos que, a pesar de que al principio no son muy buenos, conforme transcurre la película mejoran, pero no lo suficiente. Es posible que esto haya sido por la escasez presupuesto invertido en la película, pero hablamos de la adaptación de uno de los manga-anime de renombre, podían haber sido más generosos.