Restless **

Diciembre 02, 2011

Restless es un drama independiente con demasiadas ínfulas. Con un potente nombre en la dirección y un reparto impecable encabezado por Mia Wasikowska y Henry Hooper, la película peca de centrarse demasiado en los banales diálogos, que a veces, demasiadas, pecan de cargados y cargantes, sobre la vida y la muerte, sobre el amor y la adolescencia, en lugar de centrarse en la sencillez de la historia humana y de amor entre los protagonistas y el terrible final al que se aproximan. Todo ello queda descartado por centrarse en la vacuidad de unas charlas tan recargadas a veces que parecemos escuchar a filósofos en lugar de a adolescentes.

La historia gira en torno a dos jóvenes fascinados con la muerte, lo que les lleva a acudir a funerales o a dibujar su silueta en el suelo con tiza. El problema es que la muerte ronda a la vuelta de la esquina y ella tiene una enfermedad terminal, mientras ambos comparten charlas y romance con el fantasma de un piloto kamikaze de la Segunda Guerra Mundial. Lo que debería aportar un sentido del humor a la película arrebatador, pero no llega a cuajar. No termina de cuadrar dentro de tan peculiar historia.

Quizá su mayor desventaja es que es una película independiente, dirigida por uno de los mayores gurús del medio indie, Gus Van Sant, y lo sabe. Sabe que es indie y además desea parecerlo. Desea inclinarse hacia el mundo más cargante y gafapasta, sobre todo en su primer tercio, cuando los jóvenes se están conociendo y hablan de lo humano y lo divino, de la enfermedad de ella, de la afición por visitar funerales… o lugares similares, donde la muerte es la reina, con esa afición mórbida de los personajes por rondar a la parca, que nunca llega a convencernos, porque se hace antinatural. Se hace espesa. Difícil de digerir. Y eso es lo que hace naufragar a la película.

Porque los actores están más que bien. La pareja protagonista es creíble y esconde en sus miradas lo que el guión no es capaz de manifestar con diálogos. Allí es donde se esconde verdaderamente la película que no han querido o sabido contarnos. En especial Wasikowska, que estrena esta semana también Jane Eyre y que, tras la Alicia de Tim Burton, va camino de convertirse en musa indie del año. Aunque este papel no sea lo mejor que le hemos visto.

Al final los contras pesan más y convierten Restless en una película fallida, demasiado consciente de lo que es y quiere ser. Recuerda a la comedia 50/50, pero en versión pedante. El tema de la muerte es complejo y nos afecta a todos de forma distinta, y la película no sabe aprovechar eso, centrándose en las obsesiones enfermizas y los diálogos filosóficos más tiempo del necesario, y dejando al espectador común una sensación de tedio. No cuaja y para cuando llegan las emociones de verdad, es algo tarde y uno ha desconectado de los personajes. Una pena porque a veces este tipo de películas dan resultados donde otras con mucho más presupuesto sólo dan sacarina.

Jesús Usero.

 

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