Eficaz propuesta de intriga mezclada con terror bien defendida por Helen Mirren y el reparto.

Los hermanos Spierig siempre son una interesante incógnita, una especie de enigma por descifrar cuando estrenan película. Pueden tirar por el camino de lo más interesante de su carrera, Daybreakers y Predestination, o asentarse en lo más tópico y convencional, que está en Los no muertos y Saw VIII. En Winchester se han quedado en un punto medio, sacando a relucir esa capacidad que tienen para extraer el jugo más exótico a argumentos tópicos y previsibles, explotando al máximo y con habilidad el poder de sus actores ante las cámaras y construyendo como consecuencia de todo ello una curiosa película que mezcla intriga con terror y sin duda a los aficionados a este género les proporcionará suficiente material para debate a favor o en contra de los resultados obtenidos.

Lo cierto es que la película funciona más como relato de intriga gótica que como fábrica de sustos en la línea de lo que nos viene ofreciendo el cine de terror en los últimos tiempos. Y es precisamente eso lo que más me interesa de su propuesta: la capacidad para rescatar cierto tono de los cuentos de Edgar Allan Poe y el terror afincado en la fantasía previo a los cambios de códigos experimentados por el género en los años sesenta y setenta. Me gusta eso. Me gusta que haya ese tono de cuento fantástico y encuentro con los espíritus que me parece muy sólido y me ha recordado el tono de las películas del ciclo de adaptaciones de Edgar Allan Poe dirigidas por Roger Corman, La caída de la casa Usher, El péndulo de la muerte, La obsesión, El palacio de los espíritus, junto con las propuestas de terror producidas por la Hammer Films en Inglaterra en los años cincuenta, sesenta y setenta. Ambas cosas, eso sí, convenientemente actualizadas. Es otro tipo de terror que quizá parte el público actual no aprecie como debiera, pero que para empezar tiene un desarrollo de personajes y trama más elaborado y complejo que el de las típicas historias de fantasmas que salen hoy en día a la caza del susto fácil y resultón.