Crítica de la película De amor y monstruos

Simpática, divertida, pero finalmente intranscendente película de aventuras con tintes de terror.

      De Amor y monstruos es en sí misma un monstruo, de Frankenstein, una amalgama de elementos, tramas y caminos que se separan y vuelven a la principal, creada a partir de retales lo que hace que el ritmo nunca decaiga porque siempre están pasando cosas nuevas, siempre se incorporan nuevas tramas, nuevos personajes incluso, pero también provoca que ninguna llegue realmente a ninguna parte, que el desarrollo de los personajes sea menor del debido y que a veces lo que sucede en pantalla lo haga de forma atropellada. De amor y monstruos parece, la final, una serie de televisión comprimida en poco menos de dos horas, en las que nos faltan algunos de los momentos importantes de la serie, pero en la que no podemos aburrirnos.