Crítica de la película Los Rodríguez y el Más Allá

Simpática película familiar que sin embargo no brilla en ningún momento.

La nueva película de Paco Arango tiene, como siempre en su carrera, el aliciente de anunciarse como una película cuya parte de la recaudación irá directamente a la Fundación Aladina, para ayudar a los niños con cáncer. Y eso es una maravilla y siempre aplaudiremos al creador por hacer algo así con todas sus producciones, incluso con algunas llegando a entregar toda la recaudación de la misma a la fundación. Pero eso no salva siempre una película, ni la hace mejor. Y aunque por momentos entretiene y hace que nos riamos de cuando en cuando, la película falla a muchos niveles y deja al espectador intentando descubrir qué es lo que ha visto realmente.

Porque Los Rodríguez y el Más Allá es una película de corte familiar que nos lleva a una historia con tintes de ciencia ficción en la que el hijo de la familia descubre que su difunto abuelo escondía muchos secretos y que la familia tiene una conexión con otro mundo, Maktub, pero esa conexión pone en peligro a su familia e incluso a la propia existencia de ambos planetas. Con un reparto plagado de estrellas y rostros populares, con gente como Geraldine Chaplin, Eduardo Soto, Omar Chaparro, Santiago Segura, Mariana Treviño, Macarena Gómez, Tomás Pozzi u Óscar Casas, la película tiene ante todo un primer escollo que superar y es su excesiva duración. Una historia que no debería ocupar más de 90 minutos se acerca peligrosamente a las 2 horas, haciendo determinados momentos muy cuesta arriba.

3 Bodas de Más ***

Diciembre 03, 2013
Javier Ruiz Caldera vuelve a dar en el clavo de la comedia gamberra. El director de dos éxitos de taquilla como son Spanish Movie o Promoción Fantasma regresa a la carga con una comedia romántica disparatada y bastante gamberra que mantiene las claves del director, no sólo en su apuesta por el género, sino en los detalles que la señalan como una película indiscutiblemente de Javier Ruiz Caldera. Y lo hace manejando un enorme reparto plagado de estrellas, rostros conocidos y grandes actores (muchas veces las tres a la vez) y apostando por el humor más gamberro y de fácil acceso para todo tipo de público. Aunque no siempre funcione como debería…

La historia es tan peculiar como curiosa. Una joven científica, algo apocada y que no pasa por su mejor momento (su última ruptura sentimental aún colea…) se enfrenta a una situación comprometida. Tres de sus ex deciden casarse y la invitan a la boda, algo con lo que tendrá que lidiar mientras busca al hombre de su vida o al menos eso cree ella. Es curioso como Ruiz Caldera, que toma muchas cosas de la comedia romántica americana, sabe dar un toque europeo a la misma en el personaje de Inma Cuesta, una mujer independiente, con carrera, con buen trabajo… pero que se siente incompleta porque está sola. Y sigue buscando y buscando aunque cometa mil errores por esa búsqueda… típico de comedia romántica. Pero el giro que hace muy superior a ésta es cómo poco a poco el personaje descubre que lo que necesita no es buscar, sino dejar claro quién es, su validez en la vida y que, con eso, el amor es la guinda del pastel. Una versión bastante más feminista que las americanas. E inteligente.

El problema para la película surge de una de sus grandes virtudes. Al carisma y talento desbordante de Inma Cuesta le pasa factura el hecho de que cuesta mucho, mucho, creerse que no haya hombres haciendo cola para estar con ella (es Inma Cuesta, repito). Pero la actriz se las ingenia para llenar de carisma, humor y ternura al personaje y llevar todo el peso de la película sin parpadear. Muy bien escoltada, eso sí. El director es muy listo (y muy bueno en lo suyo) y aprovecha la química conocida (todos hemos visto Primos) entre Quim Gutiérrez e Inma Cuesta. Y aprovecha a Martiño Rivas, Paco León, Berto Romero, María Botto, Silvia Abril o Laura Sánchez, aunque algunos aparezcan poco. Nos deja con ganas de más de muchos personajes surrealistas y muy divertidos. Aunque el premio se lo lleva Rossy de Palma, que convierte cada escena en la que aparece en una fiesta de humor y carácter.

Debería la película no ahondar en el humor escatológico mal entendido y vulgar (hay un chiste con el perro sensacional y otro en una boda… que no es tan bueno), porque le resta méritos. Y aunque todos sabemos cómo va a acabar la historia, tiene mérito un par de giros muy buenos de guión que no vamos a desvelar. Como lo tiene su humor salvaje y muy efectivo (desde diálogos que dejan al espectador a cuadros a gags físicos, situaciones imposibles o personajes inclasificables), o sus homenajes a los 80 y su cine, una de las claves de Javier Ruiz Caldera. Con todo, es una comedia hecha para arrasar en taquilla si se vende bien, para hacernos reír a carcajadas y para disfrutar del cine español.

Jesús Usero.

©accioncine

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