King Conan que cerraría la trilogía de Conan con el actor como protagonista, lleva parado mucho tiempo, pero Arnold Schwarzenegger sigue queriendo rodarlo…

No oímos nada del mismo desde hace mucho tiempo, quizá demasiado, pero eso podría cambiar en breve si Arnold Schwarzenegger logra salirse con la suya. El actor anda entre proyectos de serie B y producciones directas a video pese a lo interesantes que resulten algunas de ellas, y es cierto que le echamos de menos en la gran pantalla más a menudo de lo que podemos verle. Este año llega Terminator 6, pero su otro gran personaje, Conan, sigue sin tener un cierre como es debido. En 2016 supimos que había un guión para la película, pero no terminó de cuajar la idea y la búsqueda de un director nunca prosperó. Muchos imaginaron que el motivo era la falta de dinero para levantar un proyecto así, y cuando no hay financiación suficiente, cualquier proyecto muere. Estamos seguros de que se puede hacer un Conan de producción modesta, pero se necesita un mínimo…

Crítica de la película Conan, el bárbaro

El secreto del acero te será desvelado

En el año 1932, el escritor estadounidense Robert Ervin Howard creó al personaje de Conan el Bárbaro en una serie de relatos que se publicaron en la revista Pulp Weird Tales. Tras el suicidio del escritor en 1936, la obra de Conan cayó prácticamente en el olvido hasta que en la década de 1970 fue recuperada en los cómics gracias a las editoriales Dark Horse y Marvel, siendo Roy Thomas (Marvel) el guionista que mejor supo explotar las cualidades de cimerio más famoso de la historia.

De esta manera en 1975, Thomas y el productor Edward Summer escribieron un borrador que pretendía llevar al cine la historia de Conan pero este nunca vio la luz. A pesar de este traspiés, el avión ya estaba en pista para despegar…

Y es así como llegamos a 1982 cuando por fin se estrenó esta fantástica película del género de espada y brujería, con un guión de Oliver Stone y John Milius que, por suerte, no se pareció en nada a la idea original de Stone, quien quería hacer un Conan futurista enfrentándose nada menos que a zombies radiactivos…

Dirigida por uno de los guionistas, John Milius, la película nos ofrece una historia épica llena de escenas violentas con mutilaciones, desnudos, con alguna serpiente gigante y, sobre todo, con el gran enigma del acero, que es el monólogo con el que empieza la película en una escena entre Conan y su (William Smith) tras ver como este forja la que posteriormente sería la espada de Conan:

La revista Shogakugan’s Weekly Shonen Sunday anunció hace unos días, en su vigésimo número de este año, que contará con un spin-off del famoso manga creado por Gosho Aoyama, Detective Conan, que estará centrado en el personaje de Toru Amuro

Crítica de la película Conan el bárbaro

La mejor adaptación de las historias de Robert E. Howard llevadas al cine, superando todas los anteriores intentos de trasladar los mundos del subgénero de Espada y Brujería a la pantalla grande o pequeña. Atendiendo a la fidelidad a la fuente original, creo que esta nueva visión del personaje de Conan es la más cercana a la idea que tenemos la mayoría sobre el personaje, tanto a través de lo que hemos leído en las novelas del mismo como, no menos importante, de las visiones de los maestros del cómic Frazetta, Barry Windsor Smith y Buscema, las versiones Marvel e incluso los cómics publicados más recientemente por la editorial Dark Horse. Además es una muy entretenida película de aventuras que no se casa con nadie y es tan bestia en algunas de sus escenas como le reclama el subgénero que aborda. Sin paños calientes.

¿Por qué la mejor adaptación? Bueno, quienes compran la revista tiene mucha más información sobre lo que ha sido y cómo se ha desarrollado el subgénero de espada y brujería en la literatura y también en el cine, además de los carteles de las películas más destacadas del mismo en opinión de quien esto escribe, pero por lo que se refiere a la película en concreto, para empezar creo que es totalmente fiel a aquello que en mi opinión es más importante a la hora de abordar este tipo de historias: son narraciones nacidas en el entorno de las revistas pulp en las que prima la acción, donde se suceden los acontecimientos, con suspensión absoluta de la credibilidad y rica mezcla de géneros basada esencialmente en un cóctel de aventuras, terror y fantasía. Por si nunca han leído este tipo de narrativa, les pondré un ejemplo que pueden entender fácilmente: Indiana Jones y el templo maldito. Es la más próxima al tipo de narración episódica, casi de serial, en la que se incorporan muchas claves del tipo de narración pulp. Otro ejemplo conocido por todos: El imperio contraataca. Conviene percatarse de algo que comparten estas dos películas con esta nueva adaptación de Conan: manejan presupuestos de serie A, pero tanto sus personajes como sus historias, son de serie B. Es importante que ese espíritu de la serie B se manifieste en la forma de contar la historia, que en modo alguno pretenderá ser “realista” ni caerá en la tentación de jugar a ser “creíble”. Nada de eso importa. La fantasía manda. Lo imposible se manifiesta como posible. Y el ritmo debe de ser frenético, encadenando una aventura detrás de otra. El ritmo del serial le debe mucho a las tiras cómicas, es cierto, pero sus raíces se hunden también en esos cuentos breves y novelas cortas que hacían las delicias de los consumidores de revistas pulp antes de que la llegada de los cómics acabara definitivamente con ellas, obligando a sus características a emigrar hacia otros géneros y manifestaciones creativas del mercado del ocio literario o audiovisual. Ese ritmo frenético se recupera en Conan y si hacen memoria formaba también parte importante de la forma de contar de Indiana Jones y el templo maldito y El imperio contraataca. De hecho, forma parte del encanto y la popularidad de ambas junto con su mezcla de géneros, incorporando terror y fantasía al género de aventuras propiamente dicho.

El segundo elemento del género de espada y brujería que refleja fielmente esta nueva versión cinematográfica de las aventuras de Conan son los paisajes en los que se desarrollan este tipo de historias, tanto en los relatos y novelas de Robert E. Howard como en las traducciones de los mismos a los cómics sobre el personaje. La película recuerda en la manera de tratar algunos de sus paisajes, como el monasterio, los palacios y las ciudades abandonadas, el trabajo de pinturas sobre cristal y trabajo pictórico con los fondos que aplicaron los clásicos del género de aventuras y capa y espada en el Hollywood de la era dorada. Hoy se ataca ese asunto con diseño por ordenador, pero una de las características de esta película es que ha intentado reducir al mínimo el trabajo con los efectos especiales diseñados por ordenador para optar por las localizaciones reales (impresionantes grutas y demás), y a la hora de crear ciudades perdidas, darles ese aire legendario esencial de pasado remoto que es el alma de los paisajes del género de Espada y Brujería.

El tercer toque de fidelidad a la fuente original está en algunos momentos que son Conan el bárbaro cien por cien, y que parecen salidos directamente de las páginas de uno de los relatos de Howard o de los dibujos y viñetas de los artistas citados antes, como la batalla con la que arranca la película, el ataque de los pictos a los niños en el bosque, la pelea con los guerreros de arena, la entrada en la fortaleza por las alcantarillas o la pelea con el kraken… Todos esos momentos y muchos otros son los que han conquistado al imaginación de los millones de seguidores de Conan el bárbaro en todo el mundo: son aventura pura y dura, acción sin contemplaciones, trepidante, contundente y eficaz, una explosiva mezcla de géneros que nos devuelve la fantasía sin enmiendas ni recalibrados de corte romántico ni pretensiones estilísticas o literarias. Su objetivo, sano e incluso diría que sagrado objetivo, es simplemente entretener. No pretende hacernos reflexionar sobre nada, ni quiere cambiarnos la vida. Estamos allí para divertirnos y evadirnos.

Habrá quien intente establecer comparaciones entre esta versión de Conan y la dirigida por John Milius con Schwarzenegger como protagonista. Gran error. En mi opinión, van por caminos totalmente distintos. Milius tomó Conan como referencia para organizar su propia versión de la mitología guerrera nórdica, reconstruyendo a su manera, y con un clarísimo tono operístico, sobre todo en la batalla final, algo así como su propia versión de la historia de los Nibelungos que Fritz Lang llevara a la pantalla en una película genial. Consecuentemente, la versión de Milius era menos fiel a la fuente original de Howard y los cómics y trabajaba el personaje de otro modo. Para saber más sobre ese asunto os remito al reportaje que le dedicamos al género de Espada y Brujería en el número de agosto de la revista. Milius quería crear, y de hecho creó, su propia versión del personaje.

Por el contrario, la nueva película de Conan ha elegido esa fidelidad a las fuentes originales que destaco en las líneas anteriores. Personalmente soy incapaz de renunciar a la versión de Milius en beneficio de ésta, y viceversa, no dejaría atrás a esta nueva película para poner en primer lugar la de Milius. La personalidad de Milius reina en aquella con gran solvencia en la dirección mientras en esta domina incansablemente el esfuerzo por trasladar a la pantalla el verdadero espíritu de las historias de Conan. Las dos opciones me valen igualmente. Son diferentes. Es bueno que sean diferentes. No hay una “mejor” que la otra precisamente porque son diferentes.

Pero, para ser más claro, la manera en la que entiendo Conan está mejor representada en ésta. La violencia del personaje desde su infancia y su barbarie casi ingenua, enfrentada a los peores defectos de la civilización, su anacrónico carácter que navega siempre a contracorriente de los tiempos, su capacidad para ser políticamente incorrecto (bendita incorrección política, por cierto), lo convierten en un icono de resistencia contra lo establecido y lo previsible. Más que un hijo del caos enfrentado al orden, que también podría ser otra interpretación del personaje, lo convierten en una reivindicación de los apetitos e instintos primarios de nuestra especie, ese nexo de unión con nuestro pasado animal, cuyo control forma parte de lo mejor y lo peor que tenemos los seres humanos.

Y todo eso y mucho más, para quien quiera bucear más en el subgénero de Espada y Brujería, está en esta nueva versión de Conan, una película que voy a ver varias veces… como la de John Milius.

Miguel Juan Payán

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