Antidisturbios ★★★★★

Septiembre 25, 2020 90

Crítica de la serie Antidisturbios

La mejor ficción televisiva que se puede ver en la pequeña pantalla.

         Para no andarnos por las ramas, esto es lo que nos propone Rodrigo Sorogoyen en su serie Antidisturbios. Una serie se disfruta como un gran largometraje de seis entregas en el que nos encontramos con las mejores características del cine del director, navegando entre Que Dios nos perdone y El reino. Porque en una u otra de sus dos propuestas dominantes perfectamente vinculadas y equilibradas, Antidisturbios nos aporta una buena dosis de acción más cercana a Que Dios nos perdone y otra dosis igualmente buena de intriga que entra más en el entorno territorial y argumental de El reino, nuevamente con la corrupción como epicentro de la esa parte de la propuesta.

         Sorogoyen domina el territorio al que nos lleva en esta historia, y lo demuestra en cada plano, de manera que si te gusta el policíaco, resulta imposible no disfrutar los giros que le imprime a la propuesta el guión y la presentación visual de esta trama narrada además con un reparto de lujo que sabe exprimir cada uno de los personajes hasta las últimas consecuencias. En algunos casos, por ejemplo Roberto Álamo, jugando además con la posibilidad de romper todo esquema y llevarnos con sus personajes a un territorio realmente rico en conflicto, tensión y despliegue emocional.

         Dicho sea de paso, lo que hacen Sorogoyen y Álamo con ese personaje va más allá del policíaco, es la definición perfecta, visual e interpretativamente, del drama de mucha gente, que entra de lleno en un conflicto dentro del conflicto absolutamente demoledora.

Resuelta además desde lo visual con una sencillez elegante que desarma, la subtrama del personaje de Álamo acaba siendo determinante para el tono del conjunto, pero la acompañan dos potentes propuestas en perfecta coherencia como son las de las relaciones familiares presentes en los personajes de Raúl Arévalo, esa definición perfecta de una trashumancia profesional que acaba definiendo la trashumancia emocional. Y también ese ver pasar quizá el último tren en el que vive el personaje de Hovik Keuchkerian, un actor que aquí es pura magia de representación verosímil del drama cotidiano de muchos, en el día a día de una vida que se complica por cuenta ajena a pesar del esfuerzo propio por mantener las cosas en orden. Raúl Prieto, Álex García y Patrick Criado no son en absoluto escuderos de los anteriores en segundo plano, sino solo otras piezas esenciales de la historia en un despliegue de conjunto que ha clavado la verosimilitud con consigna de la propuesta.

         Junto a todos ellos brilla en su propio territorio y por los otros actores y personajes de su entorno Vicky Luengo, reina de la serie desde la primera secuencia, un acierto del Sorogoyen para presentar al personaje por completo en un entorno familiar muy ajeno al que vamos a conocer de ella en el resto de la trama. Esa secuencia es un aviso bien medido del camino que vamos a recorrer con el personaje de Luengo en su investigación de la conspiración que arrasa sobre los antidisturbios del título. Después de ver a Luengo en ese arranque resulta muy difícil no quedarse enganchado a la serie.

         En definitiva, serie de cinco estrellas, absolutamente recomendada, que nadie que realmente disfrute del cine y la ficción televisiva debería perderse, porque además se va a encontrar con algunas de las secuncias de acción a pie de calle más interesantes de este año.

         Una serie para disfrutar que no da tregua a la tensión.

         Miguel Juan Payán

Disponible en Movistar+ desde el 16 de Octubre de 2020

 

 

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Modificado por última vez en Viernes, 16 Octubre 2020 08:44
Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática