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Reyes de la noche ★★★★★

Mayo 11, 2021 156
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Crítica de la serie Reyes de la noche

         La franja televisiva de series con capítulos de media hora de duración gana fuerza con esta propuesta de Movistar que parte del mítico pulso entre José Maria García y José Ramón de la Morena por llevarse el gato al agua en las audiencias radiofónicas de lo programas deportivos de la noche en los años ochenta.

         Pero ese es solo el punto de partida de una trepidante serie que hace gala de envidiable buen ritmo narrativo y se lanza como un tren a toda velocidad, sólidamente asentada en sus guiones, sus actores y en una propuesta visual que transcurre eficazmente acorde con todo lo anterior y tiene numerosos momentos que definen su personalidad. Ejemplo, sin hacer spoilers, el momento del cara a cara en la despedida de uno de los competidores de Paco el Cóndor, con ese juego de plano contraplano, picado y contrapicado, donde el propio juego de la cámara define una constante argumental que otorga personalidad narrativa a la serie: los momentos de victoria están siempre teñidos por un rescoldo amargo de derrota. Y eso vale para los dos personajes y sus equipos que se enfrentan en Reyes de la noche.


Reyes De La Noche 2

         Lejos de limitarse a ser un eco de otras películas y series que han lidiado con el interesante mundo de la noche radiofónica en la historia del audiovisual de nuestro país -conviene recordar títulos icónicos en la materia como Solos en la madrugada (José Luis Garci, 1978), o la serie Tristeza de amor (1986)-, Reyes de la noche es una apuesta por recrear la época del duelo que inspira el argumento de la serie pero sin que esto le impida tratar asuntos plenamente de actualidad en los medios de comunicación y la sociedad de nuestros días; en lo esencial, la guerra por las audiencias no ha cambiado, lo mismo que el papel de los medios de comunicación en la batalla que enfrenta a la información con el oportunismo, la verdad con la persecución del éxito a cualquier precio, o la independencia informativa con el clientelismo nauseabundo que pone el periodismo en la picota cuando no plenamente hundido en el barro de la complicidad con la corrupción.

         Pero, otro acierto de la serie, todo eso, y algo más, como el dilema de lo público enfrentado a lo privado y la cada vez más delgada línea que separa una cosa y otra, no remite solo a sus cualidades como alimento para lo dramático, sino que Reyes de la noche incorpora pinceladas de ese humor imprescindible como elemento de contraste, un humor que nace de la realidad llevada hasta el esperpento, en el que España es tan eficaz, porque los españoles somo adictos a militar activamente y casi con ansia en el territorio del disparate. La manera en la que se complica la vida privada de Paco el Cóndor, otra creación brillante de Javier Gutiérrez, hasta influir en su trabajo, y la forma en la que las buenas intenciones iniciales de su pupilo J se acaban envenenando en la trinchera de la competencia con su rival, son muestras del viaje o arco de desarrollo que va desde la comedia al drama, y vuelta atrás, marcando un ritmo para la historia que busca, y al menos en mi caso ha conseguido, tenernos enganchados de un capítulo al siguiente con una envidiable construcción de intriga que para sí quisieran algunas series de temática policíaca.

                                                          Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Viernes, 21 Mayo 2021 12:25
Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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