Crítica de la película Los miserables

Relato de denuncia social que da otra vuelta de tuerca al policíaco.

El cine policíaco se pone al día. Los héroes y los villanos no están ni se les espera. Aquí solo hay gente, personas corrientes que conviven con la violencia cada día tanto si son policías como si son vecinos de un barrio de esos que se catalogan como marginales sin explicar demasiado quien y por qué margina. En un mundo y en una Europa que se enfrenta a la cuestión de una inmigración creciente pero presume, con no poco cinismo, de ser más tolerante y multicultural que nunca, cree el problema de la convivencia.

La película comienza dejando claro que, para según qué cosas, por ejemplo el fútbol, todos somos más o menos iguales en una sociedad que celebra triunfos. El problema es lo que ocurre cuando no hay nada que celebrar, salvo el anodino y desesperanzado día a día de los barrios más desfavorecidos que permanecen agazapados como un animal herido en la trastienda de las grandes urbes, acumulando agravios y cuentas pendientes que se van convirtiendo en combustible para la tragedia.

Los Miserables - tráiler

Diciembre 03, 2018

Tráiler de la serie de Los Miserables.