Los pitufos ★★

Jesús Usero Julio 29, 2011

Crítica de la película Los pitufos

Una de estas modas que tan populares se hacen en Hollywood de cuando en cuando (o desde casi siempre) para exprimir la taquilla al máximo, ha sido la de resucitar series televisivas de animación y convertirlas en películas de imagen real, con los personajes principales pasados por el filtro del diseño por ordenador y acompañados de seres humanos de carne y hueso. Ejemplos como El Oso Yogi, las dos entregas de Scooby Doo y Alvin y las Ardillas, o incluso si quieren Transformers, que también tuvo su serie animada en los 80, que es la que puso en contacto al público con los personajes en gran medida. Y si encima se hace en 3D mejor para los bolsillos (caso de la próxima entrega de Alvin)

La última en aparecer bajo estas condiciones ha sido Los Pitufos, nueva película de corte familiar, que seguro será masacrada por la crítica como todas las anteriores (que no estoy diciendo que las infantiles no se lo merecieran, porque alguna se hizo muy difícil de tragar), lo cual siempre asusta a sus responsables porque puede motivar que los padres no lleven a los niños a ver la película en cuestión. Es un miedo comprensible, aunque en este caso puede que esté mal enfocado.

Porque, admitámoslo sin tapujos, los niños se lo van a pasar teta viendo la película con los bichos azules saltando de un lado para otro y animales casi parlantes, y muchas aventuras. Eso no cabe duda, sea la película buena o mala, los niños la disfrutan como lo que son, y normalmente son los padres los que se quejan a la salida del cine. Como no creo que muchos niños vayan a leer esta crítica, nos centramos en si los padres saldrán del cine con un serio dolor de cabeza o habrán pasado un buen rato con sus hijos. Y la verdad es que, en ese sentido, Los Pitufos sorprende.

Sorprende primero porque para quienes nos criamos con los personajes la fidelidad a los mismos ha sido absoluta. Sí, cambian la aldea por Manhattan, y sí, hay un pitufo nuevo. Pero el resto es una transformación perfecta del dibujo animado a la imagen real o el ordenador. Incluso en las personalidades e incluso en algo que queda tan bizarro (y a la larga tan divertido), como Gargamel y Azrael. La película es mucho más fiel que los ejemplos antes mencionados hasta en la insoportable cancioncilla que repiten los pitufos y que allá por el minuto cinco de película ya hace que deseemos taladrarnos los tímpanos y nos temamos lo peor. Luego la película da un giro y comienza a hacer coñas con la canción, tratando de redimirse. Y ese espíritu de fidelidad hace que la cuota de nostalgia se cumpla y que padres e hijos encuentren un terreno en el que compartir algo en una sala de cine.

Es entonces cuando Los Pitufos despega y comienza la aventura. Sencilla, casi simplona, con las dosis habituales de valores tradicionales y buen rollo (aunque con algo más de elegancia que de costumbre, ante todo gracias a la pareja humana protagonista). Y entonces también aparece Gargamel, un sembrado Hank Azaria maestro de la comedia física. Y uno se sorprende riéndose a carcajadas en más de una ocasión. Porque hay chistes demenciales que funcionan como un reloj, con grandes y pequeños. La escena del restaurante, la entrada al baño portátil y su caldero, las charlas con los mendigos… Hay chistes con mucha mala uva para que los padres no pierdan comba. Incluso Pitufina, a quien pone voz en inglés Kate Perry, se sorprende diciendo “Besé a una pitufina y me gustó”, para regodeo de sus muchos fans.

El humor, sutil o no, de sal gruesa o fina, a mala uva o con cariño, funciona en la película. Y en una película a la que uno entra casi con miedo, pues le salva la función. Y te ríes. Ya lo creo que te ríes. Con homenajes a Toy Story, con las brillantes salidas de tono de Pitufo Gruñón (ojo a su historia de amor con un M&M), con ciertos chistes visuales en el taxi… te ríes mucho más de lo que puede uno imaginarse en un principio.

Y sí, es simple, es algo ñoña (son Los Pitufos, ¿qué esperamos?) y puede que la trama resulte algo floja de puro previsible. Visualmente tampoco va a emocionarnos, claro, aunque los pitufos interaccionan a la perfección con la realidad y el 3D con tanto bicho digital, está perfectamente integrado. Pero me recuerda a Como Perros y Gatos 2, con toda su mala uva y sus chistes adultos en una película para niños. Los críos la disfrutan, los mayores no la sufren. Es más, también pasan un rato entretenido. Y soltando carcajadas. Perfecta para familias y nostálgicos ¿Quién puede dar más?

Al final resulta que no tenían que tener tanto miedo sus responsables. Casi seguro que el invento funciona.

Jesús Usero

 

Modificado por última vez en Domingo, 18 Noviembre 2018 20:31