Cowboys and Aliens ★★★

Crítica de la película Cowboys and Aliens

Palomitera y veraniega total, Cowboys y Aliens lleva escrita su naturaleza en su título, no engaña, da lo que promete: uno de los ratos más entretenidos que he pasado en el cine este verano. En referencia a su mezcla de géneros, acierta a manejar los elementos de los dos géneros principales que la habitan, de manera que nunca deja de ser del todo un western para convertirse en película de ciencia ficción. Eso sí, es un western más cercano a las variantes practicadas sobre dicho género en los años sesenta y setenta que a la etapa clásica del mismo, con las películas del retorno de Clint Eastwood a Estados Unidos como modelo principal para el personaje encarnado por Daniel Craig. En lo referido al elemento de ciencia ficción, estamos ante una variante de las películas de invasiones más tradicionales, las que habitaron el cine de los años cincuenta en Estados Unidos, con algunos elementos de terror incorporados en las grutas alienígenas y un aroma de serie B con presupuesto de serie A.  De todo ello se traduce un digno entretenimiento que personalmente no me ha defraudado.

La mezcla es definitivamente la baza elegida por el cine comercial y de entretenimiento de nuestros días para llevar a cabo sus asaltos a la taquilla, y en ese sentido, desde su naturaleza de híbrido movido en según las claves de la sinergia entre varios géneros, Cowboys y Aliens funciona a distintos niveles genéricos. Eso podría despistar al espectador, pero no es el caso, porque la dosificación de elementos está muy clara desde el principio y sus artífices han sabido gestionar con notable coherencia y equilibrio los elementos que forman esta especie de puzzle genérico.  La claves es que domine un género concreto como guía esencial para no desorientar o confundir al espectador, y en este caso todo se construye sobre un andamio central  formado por el western. Desde ahí, con una presentación del personaje principal que es una aceptable actualización de las claves del género para los tiempos que corren, ayudada por el carisma de Daniel Craig, que en esta ocasión recuerda incluso más que en otras al gran Steve McQueen, la película va creciendo cuando tiene que crecer incorporando elementos que sin renunciar a ese punto de partida en el cine del oeste la llevan a convertirse en una peripecia con invasiones extraterrestres capaz de recordar las claves más atractivas de los más disparatados cómics de ciencia ficción, por ejemplo en la línea de algunas historias publicadas en la revista británica 2000 A.D. Dicho sea de paso, en una revista especializada en ciencia ficción británica he leído algún que otro chiste sobre qué va a ser lo próximo que nos proponga Hollywood, y entre las propuestas estaban soldados y dinosaurios, monos y robots, piratas y ninjas, vampiros y monjas y cavernícolas y astronautas. Cachondeo al margen, la revista 2000 A.D. publicó una serie de peripecias en viñetas que en mi opinión bien merecerían su correspondiente adaptación al cine en una línea similar a la que nos ha propuesto Cowboys y Aliens, Flesh, una historia de cowboys del futuro y dinosaurios bastante curiosa y visualmente muy jugosa. Dicho cómic estaba además inspirado por otro híbrido notable en el paisaje de la ciencia ficción cinematográfica que de algún modo podríamos decir es un antecedente de Cowboys y Aliens, Almas de metal (Westworld), dirigida por Michael Crichton en 1973 con Yul Brynner encarnando a un antecedente del Terminator de James Cameron en un parque de atracciones del futuro en el que los visitantes pueden viajar al mundo del oeste para medirse con pistoleros robóticos, lo que permite al director hacer una mezcla de géneros entre western y ciencia ficción bastante curiosa y en muchos aspectos antecedente de la que ahora nos propone Jon Favreau.

La otra mezcla que preside Cowboys y Aliens es de carácter industrial. Si argumentalmente sabe sacarle partido a la mezcla poniendo en pantalla un espectáculo de evasión bastante conseguido, que tampoco aspira a más, industrialmente es ejemplo perfecto de cómo los argumentos, personajes y situaciones más tradicionales de la serie B se aplican en el cine actual a presupuestos y repartos de serie A para dar a luz esa especie de monstruos de Frankenstein cinematográficos que domina en la cartelera de la era del blockbuster. Dicho ejercicio no siempre sale bien. De hecho la mayor parte de las veces deja bastante que desear y suele defraudar, pero creo que en esta ocasión el asunto ha quedado bastante aseado y la película sabe combinar sus elementos esenciales para que nuestra atención no decaiga durante un metraje largo que no lo parece, porque se hace corto. Ello se debe a la alternancia de su arranque como western con su posterior pincelada de invasión, seguida rápidamente de un planteamiento de aventuras con viaje en el que progresa desde el protagonismo único inicial a un protagonismo más coral que administra a su grupo de personajes con acierto. El acierto al que me refiero consiste en darle cancha a los personajes secundarios a través de breves pinceladas, escenas cortas, que van construyendo cierta personalidad para los mismos buscando que sean algo más que meros comparsas del trío principal formado por Craig, Harrison Ford y Olivia Wilde. Ocurre así en la relación breve pero eficaz que se establece entre el predicador y el cantinero, o entre el niño y Ford y también en la historia del indio adoptado por Dollarhyde.

Pero a pesar de haberme resultado entretenida, la película tiene también algunos defectos, al menos en opinión de quien esto escribe. Por ejemplo, nunca debes plantear una muerte de un personaje principal en un guión si no estás dispuesto a mantenerla hasta sus últimas consecuencias. Lo contrario será visto por el espectador, con lógica aplastante, como un retroceso, una bajada de pantalones, una forma de recular ante una situación extrema que tú mismo has creado. No voy a decir más sobre el particular, pero si aclaro que esa situación pone al límite la suspensión de credibilidad del espectador frente a la historia, restándole eficacia a la película a partir de ese momento, por haber introducido en la mezcla de géneros demasiado tarde una clave más de corte fantástico que de ciencia ficción traída por los pelos, que huele a deus ex machina y nos saca totalmente de la película.

En general el guion gestiona bien casi todos sus personajes secundarios, pero llegado un momento, tras la impactante presentación de Craig, parece no saber qué hacer con ese personaje principal inicialmente tan potente, que poco a poco queda convertido en mero boceto y es el que peor gestionan y menos crece de toda la trama. Los viajes a su pasado no son suficientemente interesantes como para sustentar el crecimiento del personaje y hacer que vaya a más. Si alguien ha visto la serie Fringe, por poner un ejemplo, entenderá que un buen ejercicio de introducción del pasado para hacer crecer los personajes lo tenemos allí en toda la historia de Walter y Walternativo. Además en ese caso se cumple un axioma esencial: haz crecer bien un personaje y harás crecer bien toda la trama. En este caso, el personaje de Craig se va frenando y acaba por ser menos de lo que podría haber sido. Gestionan además mal     la peripecia romántica. Desde ese punto de vista sale mejor parado el personaje de Harrison Ford,  aunque un poco más de coherencia con su presentación inicial, más oscura, y la permanencia de la misma en el resto de la aventura no habría estado mal. En cuanto al personaje de Olivia Wilde está mal aprovechado, se desdibuja entre una función de consorte de los papeles masculinos y crece demasiado tarde en la trama para engancharnos.

Finalmente creo que la película habría ganado mucho dándole mayor protagonismo al elemento extraterrestre, que ciertamente entra en escena arrolladoramente pero demasiado hacia el final. El ejercicio me recuerda nuevamente otra película en la que trabajaron mejor ese aspecto: la primera entrega de Depredador.

Dicho todo lo anterior, insisto: no me ha defraudado, aunque podría haber llegado a mucho más. Me convence sobre todo como entretenimiento y evasión y sobre todo por su gestión de la mezcla de géneros dándole al western el mayor protagonismo. Pero en lo referido a sus personajes, gestiona mejor los secundarios que los principales.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Domingo, 11 Noviembre 2018 15:25
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