One Day **

Jesús Usero Octubre 13, 2011

Vender al público un drama romántico puede ser una de las tareas más complicadas que existen. O son historias de proporciones épicas, o el espectador prefiere quedarse en casa a rumiar sus propios dramas antes que ver los de los demás en pantalla. El caso de One Day es buena prueba de ello, al centrarse en una supuestamente pequeña historia de amor a lo largo del tiempo, que se convierte en uno de esos amores más grandes que la vida, que te cambian y te transforman. Pero nunca termina todo de encajar.

La trama nos sitúa en una historia que empieza 20 años atrás, a finales de los 80, y lo único que vemos de estas dos personas es un día en su vida. Un día cada año, el 15 de Julio, que ve evolucionar una amistad en algo más fuerte pero aparentemente imposible, algo poderoso que late dentro de dos personajes a los que perfectamente dan vida dos jóvenes actores tan competentes como son Anne Hathaway y Jim Sturgess. Y además lo hacen de la mano de una directora, Lone Scherfig, que ya había demostrado su buena mano en películas como An Education. Es una historia sólidamente contada y con dos protagonistas que tienen una muy buena química y se convierten en sus personajes con mucho carisma. Incluso la sorpresa inicial que pone más tiempo en pantalla a Sturgess queda explicada a medida que pasa el tiempo.

El problema de la película es su guión. Su blando, tópico y soso guión, que siempre recurre a los lugares más previsibles y a los tópicos más comunes y vulgares, restándole credibilidad al asunto. No se cuanta parte de culpa tiene la novela original al respecto, pero la verdad es que en pantalla la historia queda encorsetada entre diálogos algo recargados y tramas bastante previsibles. Que él sea un ligón y ella una artista más tímida, las noches juntos… Además la historia de los dichosos 15 de Julio, convertida en pura excusa argumental, nos priva de ver algunos momentos de sus vidas realmente interesantes, que luego tienen que comentar ellos como si fuese algo natural narrar la historia que no hemos visto (ojito a la charla en París, que no hay por dónde cogerla). Los esfuerzos del reparto y la directora se diluyen poco a poco y sólo algunas notas de humor (la protagonista se supone graciosa, pero llegados a más de medio metraje uno se pregunta por qué todos dicen que es tan graciosa…).

Si le añadimos el problema de la caracterización, de unos personajes que empiezan con 20 y acaban casi con cuarenta, pero que no tienen ni una miserable arruga y sólo en el caso de Sturgess le ponen canas para que parezca mayor, pues la cosa sigue perdiendo credibilidad para terminar conformando un drama demasiado blando y previsible, demasiado poco arriesgado y demasiado parecido en el fondo a una película para televisión. Y eso no hay reparto ni directora que lo levanten o que convenzan al público para acudir a verla a las salas.

Jesús Usero.

Modificado por última vez en Lunes, 17 Octubre 2011 09:44