El cambiazo **

Jesús Usero Diciembre 29, 2011

Comedia gamberra algo vulgar con el protagonismo de dos cracks como Reynolds y Bateman. Dos cracks a los que la película no termina de aprovechar pese a ofrecerles un cambio muy interesante a priori de papeles, en el que Bateman acaba convertido en el gamberro mal hablado y lanzado y Reynolds en el tímido y apocado, en el coherente de los dos. El problema no es ni el talento para la comedia ni el carisma de los dos actores o del reparto que les acompaña, el problema es sin duda que la película no hace reír y uno se queda con la sensación de que les ha quedado algo muy moñas, la verdad.

La trama es lo de menos, porque si nos ponemos a darle cera nos quedamos solos, ya que la hemos visto una y mil veces en cine y televisión, con el cambio de cuerpos debido a quién sabe qué (nunca lo explican demasiado y eso se agradece) y la consiguiente experiencia de vivir en los zapatos del otro, uno volviendo a verse como un soltero golfo y otro como un padre de familia con muchas responsabilidades. A partir de ahí los enredos y la historia que lleva a los dos protagonistas a aprender una gran lección vital y a tratar de enmendar sus errores.

Que la película venga firmada por los guionistas de Resacón en Las Vegas es en principio una garantía de gamberrismo sin fronteras, que se pierde en los primeros minutos con el primer chiste escatológico de los muchos que pueblan la película. Una comedia que dura dos horas tiene serios problemas de ritmo y de aparición de gags, que en este caso se distancian demasiado en el tiempo y no son tan graciosos como deberían. Algunos funcionan, como ese bebé dándose golpes con los barrotes de la cama, la incorreción política de la embarazada o de las burradas dichas a la compañera… pero se diluyen en tanto metraje y chiste fallido.

Tener a dos pedazo de actores de comedia como Ryan Reynolds y Jason Bateman y encima con los roles cambiados como decíamos antes no es suficiente. Si no les das chicha que mascar al menos haz la película divertida, llena de burradas y salvajadas políticamente incorrectas. Hazla como Resacón… Aquí la cosa se desvanece poco a poco en ese final convencional y babas en el que ambos se dan cuenta de que lo bonito es madurar. Me recordaba continuamente a Carta Blanca, la última de los hermanos Farrelly. Mucha bala de fogueo y poca artillería real.

Así el espectador masculino tiene que conformarse toda la película con la sucesión de desnudos y vestidos de infarto de Leslie Mann y Olivia Wilde, que están desaprovechadas a más no poder, y el femenino dependerá de lo que le atraigan los protagonistas. Poco más que contar. De estos dos guionistas uno espera mucho más. Más mala uva, más cinismo, más gamberradas. No esta comedia blanda y ausente de incorreciones casi por completo, que sólo se considera adulta por el lenguaje y los desnudos. Una pena, había mimbres para algo más.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 30 Diciembre 2011 08:37